La Eurocámara aprobó recientemente una resolución centrada en los acontecimientos registrados en Ceuta tras la entrada masiva de migrantes procedentes de Marruecos. El documento recibió 339 votos a favor, 225 en contra y 13 abstenciones y generó una votación marcada por las diferencias entre los principales grupos políticos.
Uno de los puntos que más controversia ha provocado es la utilización del término «invadida» para referirse a la situación vivida en la ciudad española. El texto condena los cruces irregulares por tierra y mar y considera que la utilización de la migración puede formar parte de una estrategia de presión contra la integridad territorial de España.
La resolución también expresa su respaldo a los habitantes de Ceuta y reconoce la gravedad de una crisis que dejó un elevado número de víctimas durante los intentos de entrada.
El papel de Marruecos queda bajo la lupa
Más allá de la situación concreta en la frontera, el documento aprobado introduce una cuestión con posibles consecuencias para la política exterior de la Unión Europea: la relación entre la cooperación económica y el cumplimiento de los compromisos migratorios.
Los eurodiputados reclaman a Marruecos que asuma una mayor responsabilidad en el control de los movimientos hacia territorio español. También cuestionan las posiciones de Rabat respecto a la soberanía española sobre Ceuta.
El texto plantea además reforzar los mecanismos de supervisión de los fondos europeos destinados a terceros países. La idea es que la Unión pueda disponer de herramientas para condicionar determinadas ayudas cuando no exista una cooperación suficiente en asuntos considerados estratégicos, entre ellos la gestión de las fronteras.
No se trata de una suspensión automática de las ayudas a Marruecos, pero sí de una petición para aumentar el control sobre cómo se utilizan estos recursos y sobre las condiciones vinculadas a la cooperación.
Una votación que refleja la fractura política
La resolución llegó al pleno después de una negociación especialmente compleja. Durante el proceso se presentaron más de 80 enmiendas procedentes de seis grupos parlamentarios, en un intento de construir un texto capaz de reunir una mayoría.
Finalmente, el apoyo llegó principalmente de los populares, los grupos ultraconservadores y de extrema derecha, los soberanistas y una parte de los liberales. En el otro lado quedaron los socialdemócratas, los verdes, la izquierda y el resto de la representación liberal.
El resultado muestra las diferencias existentes en la Eurocámara sobre cómo debe responder la Unión Europea ante las crisis migratorias en sus fronteras exteriores.
Además, el texto reclama reforzar la protección de Ceuta y mejorar la cooperación con los países de origen y tránsito. La cuestión migratoria queda así vinculada a la seguridad fronteriza, la política exterior y la gestión de los recursos europeos. @mundiario
