El interés de Estados Unidos por Groenlandia vuelve a dejar señales sobre el terreno. Esta semana, un grupo de ingenieros militares estadounidenses se desplazó hasta Narsarsuaq, en el sur de la isla, para estudiar las condiciones de la antigua infraestructura aeroportuaria.
Los especialistas realizaron mediciones de la pista, analizaron el estado de las instalaciones y recopilaron información sobre las características del terreno. El objetivo de estos trabajos es determinar qué posibilidades tendría el enclave si en algún momento fuera necesario recuperar parte de sus infraestructuras para otros usos.
Narsarsuaq tiene una larga relación con el ejército estadounidense. Durante la Segunda Guerra Mundial, Washington construyó allí una importante base militar cuando Dinamarca estaba bajo ocupación alemana. La instalación llegó a concentrar a miles de personas y se convirtió durante años en uno de los principales puntos de presencia estadounidense en Groenlandia.
La actividad militar terminó en 1958, pero el aeródromo continuó funcionando con fines civiles. Su importancia se redujo recientemente después de que dejara de operar como aeropuerto convencional tras la apertura de las nuevas instalaciones de Qaqortoq.
Groenlandia gana importancia en la estrategia de Estados Unidos
La inspección llega en un momento especialmente relevante para la relación entre Washington, Dinamarca y Groenlandia. Estados Unidos ha aumentado su atención sobre la isla por su posición en el Ártico, una región considerada cada vez más importante desde el punto de vista militar, económico y estratégico.
Donald Trump ha defendido en los últimos meses que Groenlandia resulta fundamental para la seguridad de Estados Unidos. Sus declaraciones han generado tensiones con Dinamarca, aunque las partes han mantenido negociaciones para reforzar la cooperación en materia de defensa.
El presidente estadounidense anunció esta semana un acuerdo de seguridad con Dinamarca relacionado con Groenlandia. Por ahora, los detalles completos del pacto no han trascendido, por lo que todavía no está claro qué cambios concretos supondrá sobre la presencia estadounidense en la isla.
La revisión de Narsarsuaq, en este contexto, adquiere especial relevancia. No significa necesariamente que Estados Unidos vaya a recuperar la antigua base, pero sí muestra que Washington está estudiando qué infraestructuras existentes podrían tener utilidad dentro de sus planes para el Ártico.
El movimiento coincide con unas maniobras de la OTAN
La visita de los ingenieros estadounidenses se produjo además mientras varios países de la OTAN desarrollaban ejercicios militares en los alrededores de Narsarsuaq.
Las maniobras reunieron a unos 400 efectivos de Dinamarca, Noruega, Finlandia, Suecia, Canadá, Francia, Bélgica y Países Bajos. Alemania, Polonia y Eslovenia también participaron mediante observadores y apoyo logístico.
Estados Unidos no formó parte de estos ejercicios y su Comando Norte aseguró que los trabajos de sus ingenieros no estaban relacionados con las maniobras.
Aun así, ambas actividades reflejan la creciente atención que está recibiendo Groenlandia. Su ubicación convierte a la isla en un punto relevante para vigilar las rutas del Ártico y las actividades militares de otras potencias.
Narsarsuaq representa, además, un ejemplo de cómo instalaciones construidas durante la Segunda Guerra Mundial pueden recuperar interés décadas después. El antiguo aeropuerto ha perdido buena parte de su función civil, pero sus características podrían convertirlo en una infraestructura útil si cambian las necesidades estratégicas de la zona.
El futuro de estas instalaciones dependerá de las decisiones que adopten Estados Unidos, Dinamarca y las autoridades de Groenlandia en las próximas negociaciones. Por ahora, la inspección confirma que Washington continúa estudiando sobre el terreno las posibilidades que ofrece la isla. @mundiario
