¿Qué propone Irán a Estados Unidos para reabrir el estrecho de Ormuz en siete días?

La crisis entre Irán y Estados Unidos entra en una fase marcada por la presión diplomática y los plazos. Teherán ha trasladado a Washington una propuesta de siete puntos que contempla el cese de las hostilidades y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el comercio energético internacional.

El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, ha explicado desde Nueva York que el paso podría volver a estar operativo en un plazo de siete días si Estados Unidos acepta las condiciones planteadas. La iniciativa busca recuperar también las conversaciones entre ambos países, aunque todavía existen importantes diferencias sobre cómo aplicar los compromisos.

La importancia de la propuesta va más allá del enfrentamiento entre Teherán y Washington. El estrecho de Ormuz es una de las principales rutas utilizadas para transportar petróleo y gas desde el golfo Pérsico hacia los mercados internacionales.

Por eso, cualquier interrupción prolongada tiene consecuencias sobre el suministro energético y sobre los precios de los hidrocarburos. Antes del inicio de la guerra, alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas comercializados en el mundo circulaba por esta zona.

Irán vincula ahora la reapertura del paso marítimo al cumplimiento de varios compromisos que ya habían sido incluidos en un memorando firmado en junio. Entre ellos figuran el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes, el final de las operaciones militares y la creación de un nuevo sistema para regular el tránsito marítimo por Ormuz con la participación de Omán.

Washington y Teherán discrepan sobre quién debe actuar primero

Uno de los principales obstáculos se encuentra en el orden de aplicación de las medidas. Irán reclama que Estados Unidos cumpla primero determinadas condiciones antes de permitir la reapertura del estrecho. Washington, por su parte, necesita garantías sobre las acciones iraníes antes de renunciar a parte de sus mecanismos de presión.

Esta situación convierte cada paso en una cuestión estratégica. Ninguno de los dos gobiernos quiere perder capacidad de negociación antes de obtener compromisos concretos del contrario.

Además, dentro de Irán han aparecido mensajes diferentes sobre el calendario. Araqchi habla de una posible reapertura después de siete días si se cumplen las condiciones, mientras que Mohsen Rezaí, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, ha reducido el margen de maniobra a cuatro o cinco días.

Rezaí también ha defendido que las siete condiciones deben cumplirse de manera simultánea. En caso contrario, ha advertido de que Irán decidirá cómo continuar.

La vía diplomática convive con nuevas amenazas

El intento de recuperar las negociaciones se produce mientras continúan las advertencias procedentes del aparato militar iraní. Teherán mantiene un discurso doble: por un lado ofrece una salida diplomática y, por otro, avisa de que dispone de nuevas capacidades para responder ante otro ataque.

La tensión también se ha trasladado al transporte aéreo. Las nuevas sanciones estadounidenses contra empresas y aeropuertos relacionados con las aerolíneas iraníes han provocado la suspensión de algunos vuelos en países de la región.

El escenario deja abierta una posible salida negociada, pero también mantiene el riesgo de una nueva escalada. El estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de esa disputa porque su reapertura tendría efectos directos sobre el comercio energético internacional.

Durante los próximos días, la respuesta de Estados Unidos será determinante para saber si la propuesta iraní puede convertirse en el comienzo de nuevas negociaciones o si las diferencias terminan aumentando nuevamente la presión sobre una de las rutas marítimas más importantes del mundo. @mundiario