El FC Barcelona superó con una nota sobresaliente la temida prueba del infierno turco, conquistando el ruidoso feudo del Ali Sami Yen con una exhibición de contundencia ofensiva que refrenda su condición de aspirante indiscutible a la corona europea. Frente a más de cincuenta mil gargantas enfervorecidas y ante un Galatasaray cargado de dinamita arriba, el bloque dirigido por Hansi Flick templó los nervios tras un inicio adverso, reaccionó antes del descanso y desató un auténtico vendaval en el segundo tiempo para firmar un 1-4 que silenciaba de golpe la hostilidad ambiental de Estambul.
El guion no resultó sencillo en sus compases preliminares, condicionado por la intensidad física del cuadro local y un arbitraje excesivamente permisivo del colegiado italiano Marco Guida. A los veintiocho minutos, una galopada eléctrica de Rafael Leao por banda desnudó la banda derecha visitante y culminó en un disparo de Batrakov que se alojó en la red tras rebotar involuntariamente en Joao Cancelo. La desgracia pareció duplicarse poco después con un remate de Victor Osimhen que acabó dentro, pero la intervención providencial del videoarbitraje invalidó el tanto por fuera de juego de Baris Alper Yilmaz, manteniendo al cuadro culé dentro de la contienda.
Ese aviso sirvió de despertador para el conjunto barcelonista, que comenzó a inclinar el terreno hacia la portería defendida por Çakir gracias a la paciencia en la medular de Rodri y Pedri. El premio a la insistencia llegó al borde del descanso, en el minuto 43, cuando la presión alta de Dani Olmo y Fermín López forzó una pérdida en salida de los otomanos. El mediapunta egarense habilitó con rapidez a Cancelo, quien penetró con determinación por el flanco zurdo y definió con un toque seco de diestra al palo contrario para redimir su infortunio previo y rubricar las tablas.
El paso por los vestuarios dio paso a una auténtica sinfonía futbolística comandada por la varita mágica de Lamine Yamal. El joven prodigio de Rocafonda rompió el equilibrio apenas reanudado el juego, sirviendo en el minuto 50 un balón teledirigido al corazón del área pequeña tras la segunda jugada de un saque de esquina. Fermín López leyó a la perfección la trayectoria del centro y conectó un testarazo implacable que superó la estirada del guardameta local, consumando la remontada y desarmando la estructura táctica de Okan Buruk.
Apenas tres minutos más tarde, el propio Lamine fabricó otra obra de arte sobre la línea de cal para sentenciar anímicamente al Galatasaray. Tras un amago inverosímil pegado al banderín de córner, el atacante rescató un balón que parecía perdido y asistió raso a Anthony Gordon, quien embocó a la red con precisión casi sin ángulo en el minuto 53. El extremo británico sumaba así su segunda diana consecutiva con la elástica azulgrana tras haberse estrenado días atrás en el campeonato doméstico.
La sentencia de Adeyemi y el pleno continental de Flick
Con la tranquilidad del 1-3 en el luminoso, Flick refrescó el frente de ataque dando entrada a Gabriel Jesus y Karim Adeyemi para castigar los espacios generados por la desesperación otomana. La maniobra del estratega alemán resultó quirúrgica: en el minuto 65, una transición vertiginosa armada por Lamine culminó con Adeyemi ganando la espalda a los centrales para batir a Çakir con un zurdazo cruzado demoledor, manteniendo un promedio anotador impecable de un tanto por choque en la presente edición continental.
La tranquilidad en el marcador no restó protagonismo a Joan Garcia bajo los tres palos, quien ofreció una lección de serenidad y valentía frente a los arreones turcos. El portero catalán intervino de forma providencial para desbaratar dos mano a mano cantados ante Osimhen y Leroy Sané, saliendo con arrojo fuera de su área para anticipar pases largos y apagar cualquier conato de resurrección local en el tramo definitivo del encuentro.
El triunfo adquiere una relevancia añadida al permitir romper la particular racha adversa que perseguía al club con el colegiado Marco Guida, árbitro con el que la entidad jamás había sumado una victoria en citas europeas anteriores. Hansi Flick aprovechó la recta final para dosificar piezas clave, otorgando minutos de descanso a Pedri y Eric Garcia mientras daba rodaje a Jules Koundé, Marc Bernal y Gavi en un tramo final administrado con aplomo.
Los registros del conjunto catalán en este arranque de curso adquieren tintes formidables que asustan a los grandes colosos continentales. Tras el rotundo 5-1 endosado al Feyenoord en la primera jornada y este 1-4 en territorio otomano, el casillero culé luce un balance inmaculado de seis puntos de seis posibles y una cosecha de nueve goles a favor, prolongando un inicio de temporada perfecto que contabiliza diez triunfos en diez compromisos oficiales disputados.
El Barcelona regresa de Turquía reforzado en su propuesta, consolidado en la cima de la tabla continental y con la moral por las nubes ante los retos que asoman en el calendario de octubre. La capacidad para resistir en ambientes incandescentes y la voracidad asociativa de sus atacantes confirman que este equipo compite con una madurez prodigiosa, capaz de imponer su ley futbolística sin importar la presión ni el adversario que tenga enfrente. @mundiario
