El Mapei Stadium de Reggio Emilia fue testigo de un auténtico pulso de necesidades y alternativas tácticas entre dos de las retaguardias más castigadas del campeonato italiano. El enfrentamiento liguero entre el Sassuolo y la Fiorentina prometía emociones fuertes en la pelea por enderezar el rumbo en la clasificación de la Serie A, y el devenir del encuentro cumplió con creces las expectativas al desplegar noventa minutos de infarto resueltos finalmente a favor del conjunto viola por dos goles a cuatro.
El choque comenzó con un compás de espera y tanteo mutuo, donde ambos bloques extremaron las precauciones defensivas para evitar concesiones tempranas. Sin embargo, el argentino Franco Mastantuono ya avisó de sus intenciones en el minuto seis con una primera aproximación de peligro. Poco a poco, el ritmo físico fue ganando enteros hasta que el Sassuolo rompió la igualdad en el minuto veinticinco: un preciso contragolpe conducido por Esposito encontró a Laurentié, quien batió la salida del meta David de Gea para inaugurar el electrónico.
Lejos de acusar el golpe, la reacción de la Fiorentina no se hizo esperar antes del descanso. Tras una jugada elaborada en la frontal, Njie asistió a Pellegrino en el minuto cuarenta y siete para que el delantero protegiera el esférico ante la zaga local y batiera a Turati desde corta distancia, estableciendo el uno a uno con el que se enfilaron los vestuarios.
La reanudación inyectó una marcha más al combinado visitante. Apenas transcurridos cinco minutos del segundo acto, el propio Njie culminó su gran actuación individual con un derechazo inapelable desde la frontal que colocaba el uno a dos provisional en el marcador.
El técnico local, Alberto Aquilani, movió ficha en busca de soluciones ofensivas dando entrada a futbolistas de refresco como Bowie, una variante táctica que dinamizó el ataque neroverdi y dio sus frutos en el minuto sesenta y cinco, cuando Matic sirvió un balón medido a Laurentié para que el francés firmara su segundo tanto particular con un certero disparo desde un ángulo cerrado.
El recital de Mastantuono y el estreno goleador de Valdepeñas sentencian el triunfo
Con las tablas luciendo de nuevo en el electrónico y el partido convertido en un intercambio constante de golpes, emergió la figura determinante de Franco Mastantuono. El joven talento argentino, incansable durante todo el duelo entre arrancadas y desmarques de ruptura, desequilibró definitivamente la balanza en el minuto setenta y nueve. Una jugada combinativa iniciada por João Mário en banda izquierda llegó a los dominios de Pedro Gonçalves, cuya asistencia precisa encontró a Mastantuono para que este superara a Turati con un sutil zurdazo y pusiera el dos a tres.
El Sassuolo acusó el mazazo físico y psicológico en los instantes decisivos, intentando volcarse a la desesperada sobre el área de De Gea sin encontrar los huecos necesarios ante el orden defensivo de los visitantes.
Ya en el tiempo de descuento, concretamente en el minuto noventa y cuatro, la sentencia definitiva del choque llevó la firma de Valdepeñas. El delantero español coronó una excelente jugada colectiva iniciada otra vez por Pedro Gonçalves, culminando un centro medido al segundo palo enviado por Ndour para anotar su primer tanto oficial con la camiseta de la Fiorentina y rubricar el definitivo dos a four.
El triunfo supone un soplo de aire fresco incalculable para el equipo de Vanoli, que logra frenar en seco una dinámica negativa de tres derrotas consecutivas y vislumbra una luz de esperanza en el horizonte competitivo del campeonato doméstico.
La capacidad de sufrimiento y la inspiración de sus jugadores diferenciales en los metros finales devolvieron la sonrisa a una parroquia viola que necesitaba una alegría de estas dimensiones a domicilio. @mundiario
