Hay futbolistas que atraviesan buenos momentos y otros que empiezan a convertir su rendimiento en una declaración de intenciones. Nico Paz pertenece actualmente al segundo grupo. El argentino se ha consolidado como una de las grandes figuras del Como y su actuación ante el Lens, con un gol y dos asistencias en apenas 57 minutos, representa mucho más que una exhibición individual en una goleada histórica. A sus 22 años, el mediapunta está demostrando una madurez competitiva que trasciende su juventud, con una capacidad extraordinaria para interpretar los espacios, acelerar las jugadas y encontrar soluciones donde otros futbolistas apenas ven dificultades. Su crecimiento ya no puede entenderse como una promesa interesante del fútbol europeo: es una realidad que reclama atención.
La evolución de Paz tiene especial valor porque se está produciendo en un contexto de exigencia creciente. El futbolista formado en las categorías inferiores del Real Madrid ha encontrado en el proyecto dirigido por Cesc Fàbregas un escenario ideal para desarrollar sus condiciones. El entrenador catalán le ha concedido libertad para moverse entre líneas, recibir de frente y participar en las acciones que determinan el funcionamiento ofensivo. Esa confianza ha permitido que el argentino gane continuidad y responsabilidad, dos factores fundamentales para transformar el talento en rendimiento sostenido. En Como ya no es simplemente un jugador diferente, sino una referencia alrededor de la cual se construyen muchas de las mejores acciones del equipo.
Su exhibición frente al Lens confirmó esa dimensión. Paz necesitó poco más de una hora para dejar tres intervenciones decisivas: un golazo de zurda y dos asistencias que reflejaron distintas facetas de su repertorio. Primero apareció su capacidad de finalización, con un disparo potente e imposible para el guardameta rival. Después demostró su visión de juego con pases que rompieron líneas defensivas y dejaron a sus compañeros en posiciones privilegiadas. No fueron acciones aisladas de inspiración, sino manifestaciones de una inteligencia futbolística que le permite interpretar rápidamente lo que necesita cada jugada. Su influencia fue tan evidente que Fàbregas decidió sustituirlo con el encuentro prácticamente resuelto y pensando también en la exigencia del calendario.
Las estadísticas refuerzan la impresión visual. Nico Paz alcanzó los seis goles y las ocho asistencias en los primeros 13 encuentros de la temporada, con cuatro tantos en sus últimos cuatro partidos. Son números especialmente relevantes para un futbolista que no desempeña la función de delantero centro y cuya principal responsabilidad consiste en conectar el juego, generar ventajas y alimentar a los atacantes. Su producción ofensiva demuestra que ha encontrado un equilibrio entre la creatividad y la eficacia. El argentino ya no necesita elegir entre participar en la construcción o aparecer cerca del área: está aprendiendo a combinar ambas responsabilidades con una naturalidad que explica su crecimiento.
También merece atención la dimensión humana de su celebración. Después de marcar ante el Lens, Paz mostró una camiseta en homenaje a Jesús de Miguel, futbolista fallecido tras sufrir un fuerte golpe durante un encuentro con el Tenerife. El gesto tuvo un significado especial por la vinculación del argentino con el club canario durante su etapa de formación. En un fútbol cada vez más condicionado por las estadísticas, los contratos y la exposición mediática, esa dedicatoria recordó que detrás de cada trayectoria profesional existen vínculos, personas y experiencias que acompañan al deportista. Fue un detalle que añadió sensibilidad a una actuación extraordinaria.
La selección argentina y el nuevo escenario de Nico Paz
El gran momento del mediapunta llega, además, en una etapa de especial interés para la selección argentina. Su convocatoria para los compromisos internacionales ante Uruguay y Costa Rica vuelve a situarlo en el centro de las conversaciones sobre la renovación del equipo de Lionel Scaloni. La Albiceleste necesita ampliar sus alternativas creativas y encontrar futbolistas capaces de asumir responsabilidades en distintas zonas del campo. Paz ofrece precisamente ese perfil: puede actuar como enganche, interior ofensivo o mediapunta, tiene capacidad para asociarse y dispone de una zurda que le permite generar peligro tanto desde posiciones centrales como desde los costados. Su evolución en Italia abre posibilidades que el seleccionador puede valorar a medida que aumenta su experiencia.
La comparación con Lionel Messi resulta inevitable cuando se habla del futuro de la camiseta número diez, aunque conviene establecer una diferencia importante. Nico Paz no necesita convertirse en el sucesor futbolístico del capitán argentino para justificar su presencia en la selección. Su valor está en ofrecer características propias, con una combinación de creatividad, conducción y llegada que puede enriquecer el funcionamiento colectivo. La camiseta número diez representa una responsabilidad histórica en Argentina, pero también debe entenderse como una oportunidad para construir nuevas sociedades y encontrar soluciones diferentes. El joven del Como tiene condiciones para reclamar un espacio, aunque su camino debe construirse desde su propia identidad.
En ese proceso también aparece Máximo Perrone, su compañero en el Como y otro de los futbolistas convocados por Scaloni. El centrocampista tuvo participación directa en el primer gol ante el Lens, con una asistencia de cabeza para Tasos Douvikas, y disputó los 90 minutos. Su presencia permite comprender otra de las virtudes del proyecto italiano: la capacidad de reunir futbolistas jóvenes con proyección internacional y ofrecerles un entorno donde puedan crecer sin quedar relegados a un papel secundario. Para Argentina, contar con dos jugadores que comparten equipo, automatismos y responsabilidades competitivas puede convertirse en una ventaja a la hora de evaluar nuevas alternativas.
El trabajo de Cesc Fàbregas también merece reconocimiento. El técnico ha construido un Como que combina ambición, circulación de balón y una apuesta decidida por el talento joven. La goleada por 9-1 ante el Lens fue una demostración colectiva de superioridad, pero la actuación de Paz permitió identificar uno de los principales argumentos del proyecto. El entrenador ha sabido encontrar un contexto donde el argentino puede explotar sus virtudes sin quedar limitado por una posición rígida. Esa libertad, acompañada de responsabilidades tácticas, está favoreciendo su desarrollo. La confianza del técnico no solo se traduce en minutos, sino también en una participación cada vez más determinante.
El siguiente desafío será sostener este nivel cuando lleguen los encuentros de mayor dificultad. El Como se enfrenta a un calendario exigente y tendrá que demostrar que su crecimiento no depende exclusivamente de actuaciones ante rivales superados desde los primeros minutos. Para Paz, la continuidad será tan importante como el talento: deberá mantener su capacidad de desequilibrio, mejorar la regularidad y seguir demostrando que puede influir cuando los espacios sean menores y la presión mucho mayor. Sin embargo, su evolución permite pensar que está preparado para afrontar ese siguiente escalón. Europa comienza a reconocer a un futbolista que hace tiempo dejó de ser una promesa y que ahora construye su propio camino hacia la élite. Nico Paz no necesita que le entreguen un lugar entre los protagonistas: está empezando a ganárselo con fútbol. @mundiario
