Moya Delá, de 65 años, sufría varios problemas de salud que se agravaron durante su estancia en prisión: hipertensión arterial, arritmia cardíaca y atrofia muscular en una de sus manos debido a algún trastorno neurológico. Durante su reclusión también había logrado superar la Covid-19, la cual le fue diagnosticada el pasado mes de marzo.
Según la información difundida por el medio independiente ‘ADN Cuba’, el hijo del opositor, Daineris Moya García, aseguró que un clínico del hospital donde se hallaba ingresado su padre había confirmado que este adquirió la bacteria en la sala 5B de ese centro. «El doctor me dijo que ya había rebasado la situación estomacal y solo quedaba alimentarse con antibióticos. Pero tenía una fiebre de 39 que no se le bajaba (…). Los médicos carecen de medios de seguridad; muchos trabajan sin guantes, y el que tiene un solo guante, pasa por todos los pacientes», declaró.
Moya Delá fue sepultado el mismo día del deceso. Su familia responsabiliza al régimen cubano de su fallecimiento: «(…) y cuando llegue el momento tendrán que pagar por tantos crímenes cometidos, porque mi padre nunca debió ir a prisión».
Preso por protestar pacíficamente, Pablo Moya Delá era trabajador por cuenta propia (eufemismo con que se denomina en Cuba a quienes no trabajan con el Estado y tienen negocios privados o independientes), exmarinero y activista de derechos humanos.
Protesta pacífica
Fue arrestado en La Habana en octubre de 2020 por manifestarse pacíficamente exigiendo el cese de la represión en la isla y el desabastecimiento de las tiendas estatales. Estuvo varios días recluido en una unidad policial del municipio de San Miguel del Padrón, luego lo trasladaron, en medio de una huelga de hambre, a la provincia de Santiago de Cuba, en calidad de residente ilegal en La Habana. Desde finales de diciembre se hallaba en el centro penitenciario de mayor severidad de Santiago de Cuba conocido como ‘Boniato’. <blockquote class=»twitter-tweet»><p lang=»es» dir=»ltr»><a href=»https://twitter.com/hashtag/Cuba?src=hash&ref_src=twsrc%5Etfw»>#Cuba</a>. Muere otro preso politico cubano, q había sido excarcelado hace pocos días en Inhumanas condiciones de salud. PABLO MOYA DELÁ. Otra víctima de la Dictadura de <a href=»https://twitter.com/DiazCanelB?ref_src=twsrc%5Etfw»>@DiazCanelB</a> que deja que se vayan muriendo poco a poco en las cárceles, una forma de Tortura Comunista. <a href=»https://t.co/Bhl15eUjdi»>https://t.co/Bhl15eUjdi</a></p>— Tamara Suju (@TAMARA_SUJU) <a href=»https://twitter.com/TAMARA_SUJU/status/1431116749102014464?ref_src=twsrc%5Etfw»>August 27, 2021</a></blockquote> <script async src=»https://platform.twitter.com/widgets.js» charset=»utf-8″></script>
La abogada venezolana Tamara Suju, defensora de derechos humanos y directora ejecutiva del Instituto Casla, responsabilizó al presidente Miguel Díaz-Canel por la muerte de «otro preso político cubano, que había sido excarcelado hace pocos días en inhumanas condiciones de salud (…). Deja que se vayan muriendo poco a poco en las cárceles, una forma de tortura comunista».
Extrañas circunstancias
En más de seis décadas de dictadura en Cuba, varias organizaciones, opositores y sus familiares han denunciado extraños fallecimientos o enfermedades adquiridas en centros hospitalarios o en prisiones.
Los casos más emblemáticos son los de Oswaldo Payá, líder del Proyecto Varela; y Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco. Según sus familiares, ambos fueron asesinados. El primero, en un «accidente de tránsito» en 2012; la segunda, después de ingresar en un hospital supuestamente con síntomas menores de dengue en 2011. Un caso más reciente es el de Xiomara Cruz Miranda (Dama de Blanco) que, encontrándose en prisión, estuvo expuesta a sustancias químicas que casi la llevaron a la muerte. Estas denuncias no se han podido esclarecer pese a las denuncias de familiares, organizaciones o gobiernos, debido a la falta de transparencia de las autoridades cubanas.

