La historia del Deportivo de La Coruña también puede contarse a través de África. El club coruñés ha tenido a lo largo de las décadas una relación especial con el talento procedente del continente, especialmente durante la época en la que el Dépor dejó de ser un equipo acostumbrado a luchar por la permanencia para convertirse en campeón de Liga y habitual de la Champions. Algunos llegaron como estrellas internacionales y otros tuvieron un paso mucho más discreto, pero todos contribuyeron a construir una identidad cada vez más abierta al fútbol mundial. Desde los años noventa hasta el actual regreso a Primera, los nombres africanos han aparecido una y otra vez en Riazor.
Noureddine Naybet es probablemente el gran nombre de esta historia. El central marroquí llegó en 1996 procedente del Sporting de Portugal y permaneció ocho temporadas en A Coruña. Su jerarquía defensiva, inteligencia táctica y regularidad lo convirtieron en uno de los grandes centrales de la historia del Deportivo. Disputó 282 partidos con el club y formó parte de la generación que ganó Liga, Copa del Rey y Supercopas. Naybet no fue un extranjero más: fue uno de los pilares sobre los que se construyó el equipo que aprendió a competir de igual a igual con los gigantes españoles y europeos.
Jacques Songo’o representa otra pieza fundamental de aquella generación. El guardameta camerunés llegó en 1996 y defendió la portería del Deportivo hasta 2001, con una segunda etapa posterior. En la temporada 1996-97 conquistó el Trofeo Zamora, un reconocimiento que resume la dimensión de su rendimiento bajo los palos. Su presencia coincidió con la consolidación del SúperDépor y con algunas de las primeras grandes noches europeas del club. Songo’o aportó seguridad, experiencia y una personalidad que terminó convirtiéndolo en uno de los porteros más recordados de Riazor.
Peter Rufai también dejó su nombre en aquella época dorada. El portero nigeriano llegó al Deportivo en 1997 y tuvo una participación mucho menor que Songo’o, pero su presencia resulta significativa por el nivel de la selección de Nigeria en aquellos años. Rufai había disputado dos Mundiales y llegó a A Coruña como un guardameta internacional de prestigio. En la temporada 1997-98 compartió vestuario con Songo’o y formó parte de una plantilla repleta de figuras. Su paso fue breve, pero demuestra hasta qué punto el Deportivo podía atraer a futbolistas de primer nivel procedentes de África.
Del SúperDépor al regreso a Primera
Marruecos tuvo además otros dos representantes importantes en aquella generación: Salaheddine Bassir y Mustapha Hadji. Bassir llegó en 1997 y permaneció cuatro temporadas, disputando 42 partidos y marcando siete goles según los registros históricos. Hadji, por su parte, llegó en 1998 y jugó 38 encuentros, con cuatro tantos. Ambos fueron internacionales marroquíes y coincidieron con Naybet en diferentes momentos. El propio Deportivo recoge en sus archivos las convocatorias internacionales de Naybet y Bassir, una prueba de la importancia que tuvieron dentro de aquella selección marroquí y de su vínculo con el club.
Hélder Cristóvão representa una historia diferente. El defensa portugués tenía también nacionalidad angoleña y formó parte de varias plantillas del Deportivo durante los años noventa y principios de los 2000. No alcanzó la dimensión mediática de Naybet, pero participó en una época en la que el club acumulaba talento internacional en prácticamente todas sus líneas. Su presencia sirve también para entender una realidad habitual del fútbol africano: muchos jugadores con raíces en antiguas colonias europeas desarrollaron sus carreras entre ambos mundos, aportando una identidad futbolística híbrida.
Rodolfo Bodipo fue otro nombre especialmente ligado al fútbol africano y al Deportivo. Nacido en España, el delantero decidió representar internacionalmente a Guinea Ecuatorial y llegó a disputar 91 partidos oficiales con el Dépor, marcando 13 goles. Su etapa coincidió con una época mucho menos brillante deportivamente que la del SúperDépor, pero terminó convirtiéndose en uno de los futbolistas africanos con mayor presencia estadística en la historia del club. Su caso demuestra que la relación entre el Deportivo y África no se limitó a las grandes estrellas de los años noventa.
Lassad Nouioui llevó la conexión hasta Túnez. El delantero disputó 107 partidos con el Deportivo y marcó 29 goles, cifras que lo colocan entre los africanos con mayor producción ofensiva en la historia reciente del club. Llegó en una etapa de reconstrucción y terminó convirtiéndose en uno de los rostros de aquel Deportivo que tuvo que reinventarse después de perder su lugar entre los grandes. Su capacidad para moverse entre líneas y su relación con el gol le permitieron dejar una huella superior a la que podría sugerir su nombre dentro de la historia general del club.
Sulley Muntari aportó después el nombre de Ghana a la historia blanquiazul. El centrocampista llegó en febrero de 2018, en un momento dramático para el Deportivo, cuando el equipo luchaba por evitar el descenso. Su experiencia internacional era extraordinaria después de haber pasado por Inter, Milan, Sunderland o Portsmouth y de haber disputado varios grandes torneos con Ghana. Su estancia en A Coruña fue breve, pero representó otro ejemplo de la capacidad del club para atraer futbolistas africanos de enorme recorrido incluso en momentos de dificultad. Muntari disputó ocho partidos con el Dépor.
Fayçal Fajr fue otro marroquí que dejó una huella importante en la etapa moderna. El centrocampista disputó 67 encuentros con el Deportivo entre 2015 y 2017 y marcó cinco goles. Su perfil era diferente al de Naybet: menos asociado al poder defensivo y mucho más relacionado con el balón, el pase y la creación. Su presencia prolongó una tradición marroquí que ya había tenido como grandes referentes a Naybet, Bassir y Hadji. Según los registros históricos, Marruecos es precisamente uno de los países africanos que más futbolistas ha aportado al Deportivo.
Y ahora aparece Pierre-Emerick Aubameyang, posiblemente el nombre africano de mayor impacto mediático que ha llegado al Deportivo en décadas. El delantero gabonés aterrizó en A Coruña en 2026 después de una carrera de primer nivel por Borussia Dortmund, Arsenal, Barcelona, Chelsea y Olympique de Marsella. El Dépor lo incorporó hasta 2028 y le entregó el dorsal 7, convirtiéndolo en uno de los rostros de su regreso a Primera.
La historia africana del Deportivo, por tanto, no responde a una única generación ni a una determinada posición. Hay porteros como Songo’o y Rufai, defensas como Naybet y Hélder, centrocampistas como Hadji, Fajr y Muntari y delanteros como Bassir, Bodipo, Lassad y ahora Aubameyang. También hubo otros pasos más breves, como los de Ibrahim Sissoko, Abdoulaye Ba, Ola John, Mamadou Koné o Mohamed Bouldini, que amplían todavía más ese mapa africano. Y en la cantera también han aparecido futbolistas de origen africano que han llegado al primer equipo, como Mujaid Sadick, Francis Uzoho o el actual Bil Nsongo.
Lo verdaderamente interesante es que esta historia refleja la propia evolución del Deportivo. El club que en los noventa buscó talento internacional para construir el SúperDépor encontró en África futbolistas capaces de competir al máximo nivel europeo. Décadas después, aquella conexión continúa, pero con una diferencia: ahora el Dépor no mira únicamente hacia un continente en busca de jugadores, sino que forma parte de un fútbol global en el que las fronteras pesan cada vez menos. Naybet y Songo’o ayudaron a conquistar el pasado; Aubameyang representa la ambición del presente. Entre ambos extremos hay tres décadas de fútbol que demuestran que Riazor también aprendió a hablar con acento africano. @Mundiario
