Carlos Alcaraz ha superado las dos primeras rondas del US Open, pero su regreso a la competición todavía continúa ofreciendo información más importante que los propios resultados. Después de 139 días sin disputar un partido individual por la lesión en la muñeca derecha, el español avanza mientras recupera automatismos. Y ninguno está siendo tan observado como el saque.
Ante Roman Safiullin apareció la primera señal. Alcaraz ganó por 6-4, 6-4 y 6-4, aunque su primer servicio tuvo una velocidad media de aproximadamente 180 kilómetros por hora, inferior a sus registros habituales, y cometió cinco dobles faltas. No fue suficiente para complicar su victoria, pero sí mostró dónde podía encontrarse uno de los límites de su regreso.
La segunda ronda confirmó que todavía existe trabajo por delante. Jaime Faria aprovechó un comienzo irregular del murciano para llevarse el primer set, antes de que Alcaraz reaccionase hasta cerrar el partido por 4-6, 6-0, 6-3 y 6-2. La diferencia estuvo también en cómo fue recuperando velocidad, porcentaje y confianza con su servicio a medida que avanzaba el encuentro.
Alcaraz terminó alcanzando los 130 mph, alrededor de 209 kilómetros por hora, y posteriormente reconoció que había encontrado una mayor comodidad en el movimiento, la fluidez y el lanzamiento de la pelota. Es probablemente la mejor noticia de sus primeros cinco horas de competición en Nueva York: la muñeca está respondiendo y el saque comienza a acompañar.
Este viernes aparece Yibing Wu en tercera ronda. El chino ha llegado hasta aquí sin perder un set: derrotó a Adam Walton por 7-6, 6-2 y 7-5 y posteriormente superó a James Duckworth por 7-5, 6-3 y 6-1. Alcaraz ya conoce además lo que supone enfrentarse a él. Su único precedente terminó con victoria española por 7-6 y 6-3 en Shanghái 2024.
Wu representa una prueba interesante, pero el verdadero cambio de exigencia aparece inmediatamente después. Si Alcaraz alcanza los octavos de final, se enfrentará al ganador del duelo entre Alexander Bublik y Tommy Paul. Dos adversarios con argumentos suficientes sobre pista rápida para convertir cualquier concesión al servicio en un problema mucho mayor.
Ahí está la diferencia respecto a las primeras rondas. Alcaraz ha podido recuperar ritmo mientras avanzaba en el torneo, pero cada partido reduce su margen para hacerlo. El español sigue disponiendo de suficientes recursos desde el fondo, velocidad de piernas y capacidad al resto para superar jornadas irregulares, aunque defender el US Open exigirá algo más cuando aparezcan los mejores jugadores del cuadro.
La buena noticia es que el proceso está siendo progresivo. El propio Alcaraz explicó después de eliminar a Faria que terminó sacando a un nivel mucho más alto del que había mostrado al comienzo. También admitió que su objetivo inmediato continúa siendo acabar el torneo sano y jugar sin que la muñeca condicione sus decisiones. Después de más de cuatro meses parado, recuperar esa confianza forma parte del regreso tanto como ganar partidos.
Wu es el siguiente rival, pero el examen de Alcaraz es más amplio que alcanzar los octavos. El US Open entra ahora en la fase en la que sus aspiraciones al título empiezan a necesitar una versión cada vez más cercana a la habitual. La derecha, la movilidad y la capacidad competitiva ya han aparecido. El siguiente paso consiste en conseguir que el saque deje definitivamente de recordar que hace apenas unas semanas su muñeca todavía le impedía competir. @mundiario
