Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el respaldo a Ucrania se ha convertido en una de las grandes líneas divisorias dentro de la política estadounidense. Mientras una parte tradicional del Partido Republicano defendía mantener la ayuda militar y económica a Kiev como una cuestión estratégica frente a Rusia, un sector creciente del movimiento MAGA adoptó un discurso contrario: cuestionó el gasto exterior, acusó a Washington de implicarse en una guerra lejana y presentó a Ucrania como un obstáculo frente a la normalización con el Kremlin o un problema secundario frente a las prioridades internas de Estados Unidos.
Pero ese escenario comienza a cambiar. Algunas de las voces más influyentes del ecosistema conservador digital estadounidense, que durante años difundieron mensajes muy críticos con Kiev, han iniciado un giro sorprendente hacia posiciones más favorables a Ucrania. El cambio no es menor: afecta a comunicadores con millones de seguidores capaces de influir en una parte importante de la base electoral republicana.
El caso más llamativo es el de Laura Loomer, influyente activista de extrema derecha y asesora informal de Donald Trump, conocida en el entorno MAGA por difundir teorías conspirativas en Rumble y X. Durante años, Loomer mantuvo una postura hostil hacia Kiev: adoptó la retórica de Moscú al calificar a Ucrania de «Estado nazi» y se opuso con firmeza al envío de asistencia financiera estadounidense, según reportó la BBC.
Sin embargo, tras realizar un reciente viaje independiente a la capital ucraniana en julio de 2026, donde experimentó su primer ataque aéreo real en un refugio de Kiev y visitó fosas comunes de la ocupación rusa, su discurso dio un vuelco absoluto.Tras atacar y denunciar el papel de Irán en la guerra, la bloguera ofreció una disculpa pública al pueblo ucraniano, admitiendo abiertamente que había sido «engañada por la propaganda rusa» debido a su consumo de desinformación en redes como Telegram, y consolidó su giro político al entrevistar al presidente Volodímir Zelenski en el palacio presidencial para defender que Ucrania es un aliado estratégico frente a Rusia y Teherán.
Loomer afirmó que durante años había estado influida por campañas de desinformación y reconoció que su visión sobre Ucrania había cambiado tras conocer directamente las consecuencias de la invasión rusa. “Acabo de vivir mi primer ataque aéreo en Ucrania. Las sirenas a todo volumen. Esto es el día a día de cada ucraniano”, escribió en sus redes sociales. “A menudo decía que no me importaba. Mirando atrás, no estuvo nada bien por mi parte decir eso. Necesitamos tener claridad moral”.
La transformación de Loomer adquirió una dimensión política cuando se reunió con Zelenski en Kiev y difundió una entrevista con el mandatario ucraniano. Para las autoridades ucranianas, que durante meses han intentado reconstruir apoyos dentro del Partido Republicano, el acercamiento de una figura con influencia dentro del entorno MAGA representa una oportunidad inesperada.
Del rechazo a Ucrania al reconocimiento de la amenaza rusa
Laura Loomer no es el único ejemplo de este viraje ideológico dentro de la derecha estadounidense. En las últimas semanas, otros influyentes comunicadores conservadores de la corriente MAGA han comenzado a modificar drásticamente su narrativa sobre la guerra en el este de Europa según reportes de la prensa internacional. Entre ellos destaca el podcaster Tim Pool, conductor del programa Timcast IRL, quien en sus transmisiones habituales llegó a describir repetidamente a Ucrania como «el enemigo número uno de Estados Unidos» y a defender un aislamiento total de Washington mediante el cese absoluto del financiamiento militar a Kiev.
Sin embargo, Pool y otros creadores digitales de gran alcance han suavizado de forma notable sus ataques y comenzaron a manifestar un sorpresivo respaldo hacia Ucrania, alineándose con el cambio de tono adoptado por el propio Donald Trump, quien tras elogiar la resistencia ucraniana frente al estancamiento de las fuerzas rusas anunció licencias para que Kiev fabrique localmente misiles Patriot.
Ahora su mensaje es diferente. “Ucrania ha estado luchando por su propia existencia contra un dictador malvado. Ahora veo la importancia de la victoria ucraniana contra Rusia. Espero que Trump y el pueblo de los Estados Unidos presten su apoyo”, escribió Pool. Incluso llegó a comparar a Zelenski con una figura histórica estadounidense: “Zelenski es el Abraham Lincoln de esta generación; es un héroe del pueblo”.
El cambio de tono ha sorprendido porque procede precisamente de sectores que durante años fueron una de las principales fuentes de presión contra la política estadounidense de apoyo a Kiev. Sin embargo, los analistas señalan que este movimiento no implica todavía un cambio completo del movimiento MAGA.
Dentro del Partido Republicano continúan existiendo sectores muy críticos con la ayuda a Ucrania. Algunos congresistas alineados con la corriente “America First” mantienen la posición de que Estados Unidos debe reducir su implicación exterior y concentrarse en problemas nacionales.
Por ello, más que una conversión completa del conservadurismo estadounidense, lo que se observa es una disputa interna por el relato sobre Ucrania.
La influencia de la propaganda rusa y el caso Tenet Media
Uno de los elementos que ha alimentado este debate es la investigación estadounidense sobre presuntas operaciones de influencia vinculadas a Rusia en el ecosistema digital conservador.
Antes de las elecciones presidenciales de 2024, el Departamento de Justicia estadounidense anunció el desmantelamiento de una operación que habría utilizado creadores de contenido para difundir mensajes favorables a los intereses del Kremlin. Entre las empresas investigadas estuvo Tenet Media, una plataforma que daba espacio a varios comentaristas conservadores con millones de seguidores.
Según las autoridades estadounidenses, empleados vinculados al medio estatal ruso RT habrían financiado de forma encubierta actividades destinadas a influir en el debate político estadounidense. El episodio abrió una discusión sobre hasta qué punto determinados mensajes difundidos en redes sociales dentro de la derecha alternativa estadounidense respondían a convicciones propias o habían sido amplificados por campañas de influencia extranjera.
No todos los protagonistas aceptan esa interpretación. Algunos rechazan haber sido manipulados y sostienen que sus cambios de postura responden simplemente a una evolución personal basada en nuevos datos sobre la guerra.
El drástico giro político de figuras clave del movimiento a favor de Kiev responde a una estrategia de realineamiento geopolítico en el entorno de Donald Trump. Este cambio está motivado por el endurecimiento hacia Vladímir Putin —debido a su apoyo a Irán y al papel de China en ambos conflictos—, así como por el auge tecnológico y militar de las Fuerzas Armadas ucranianas. De hecho, el uso avanzado de drones convierte a Kiev en un aliado cada vez más atractivo para la inversión en defensa.
Conservative influencer Laura Loomer once opposed U.S. support for Ukraine.
Now, she says she fully supports Kyiv.
🎙️ @zoyashef and @ianwishart unpack what may be behind her — and some other MAGA activists’ — change of heart on #BrusselsPlaybookPod 👇https://t.co/LIwIyrKzw0 pic.twitter.com/BsQycErqui
— POLITICOEurope (@POLITICOEurope) July 28, 2026
De todas formas, el presidente Zelenski llegó este martes a Washington en un marco diplomático de alta expectación. Su visita, motivada principalmente para asistir al funeral de Estado del fallecido senador republicano Lindsey Graham en la Catedral Nacional de Washington, coincidió con una jornada de reuniones bilaterales consecutivas en la Casa Blanca conducidas por el presidente Donald Trump. Aunque la relación histórica entre Kiev y el ala dura del movimiento MAGA ha atravesado periodos de fricción, el encuentro a puerta cerrada arrojó resultados constructivos, centrados en la emisión de licencias para que Ucrania fabrique localmente interceptores de misiles Patriot.
Ahora, el contexto parece distinto. La conclusión para algunos sectores estadounidenses es que Ucrania ya no es únicamente un país que solicita ayuda, sino también un socio tecnológico con experiencia adquirida en una guerra moderna.
Por eso, la estrategia ucraniana en Estados Unidos no se limita ahora a convencer a los dirigentes políticos. También busca influir en los sectores sociales que condicionan el debate dentro del Partido Republicano. Para Zelenski, contar con nuevos aliados dentro del universo conservador puede ser decisivo para impulsar medidas como nuevas sanciones contra Rusia, acuerdos sobre producción de drones o el suministro de sistemas avanzados de defensa aérea. @mundiario
