El comienzo del proyecto de Álvaro Arbeloa en el fútbol inglés está siendo mucho más convulso de lo previsto en las oficinas de Craven Cottage. La dolorosa derrota por la mínima ante el Sunderland en el Stadium of Light ha desatado una tormenta en el vestuario, dejando al descubierto las enormes exigencias del técnico español para competir en la Premier League. El exfutbolista del Real Madrid no ocultó su enorme malestar tras la segunda caída consecutiva de su equipo en este arranque liguero.
El desarrollo del encuentro dejó una sensación agridulce en la expedición londinense, que dominó la posesión de la pelota durante amplios tramos pero evidenció una inofensiva falta de mordiente en los metros finales. Un desafortunado fallo defensivo en la recta final del choque sentenció el choque para los locales cuando el portero Bernd Leno no pudo blocar un centro raso enviado por Habib Diarra, dejando el balón plácido para que el haitiano Wilson Isidor marcara a placer.
Ante los micrófonos de los medios británicos, Arbeloa se mostró tajante y no dudó en señalar directamente la falta de compromiso y de intensidad mostrada por sus futbolistas. Para el preparador salmantino, la imagen ofrecida sobre el terreno de juego distó mucho del estándar competitivo necesario para salvar la categoría en una liga tan exigente. Sus palabras reflejaron el enorme enfado de un entrenador que esperaba una respuesta muy diferente lejos de su estadio.
En sus declaraciones posteriores al choque, el técnico remarcó que el problema de su plantilla no residía únicamente en el aspecto táctico o futbolístico, sino en una desconcertante falta de actitud. Aseguró que el Fulham no estuvo metido en el partido en ningún momento y que el rendimiento colectivo fue francamente deficiente, acusando a sus jugadores de no pelear las disputas ni correr con la intensidad requerida en escenarios tan complejos como el campo del Sunderland.
La frustración del entrenador salmantino radica en el evidente contraste con lo ofrecido durante la pretemporada y en la primera jornada frente al Chelsea. Arbeloa apuntó que resulta muy sencillo motivarse para correr y luchar en casa ante rivales de gran entidad, pero recalcó que el verdadero carácter de un equipo se demuestra manteniendo esa misma ambición en los desplazamientos fuera de casa, donde la exigencia física no permite el más mínimo margen de relajación.
El llamado a la reacción de Arbeloa antes de recibir al Crystal Palace
El estratega salmantino enfatizó que la clave para revertir esta dinámica pasa por recuperar la mentalidad competitiva trabajada durante los meses de preparación estival. Recordó que se pueden tener tardes desacertadas con el balón en los pies, pero que la entrega física y el deseo de ganar las segundas jugadas son innegociables. Para Arbeloa, no competir al máximo nivel representa una falta de respeto al trabajo realizado y a la identidad del propio club.
Con cero puntos sumados en la tabla tras las dos primeras fechas, la presión comienza a sentirse en el entorno de los Cottagers antes de afrontar una semana determinante de trabajo. El cuerpo técnico dispondrá de varios días para ajustar conceptos tácticos pero, sobre todo, para realizar una profunda reconstrucción anímica en el vestuario con el objetivo de llegar en las mejores condiciones posibles al derbi londinense ante el Crystal Palace.
El técnico español ha marcado de forma clara y contundente la hoja de ruta que deben seguir sus jugadores a partir de este momento si quieren ganarse un sitio en sus alineaciones titulares. Arbeloa subrayó que el próximo compromiso en Craven Cottage es de capital importancia para la temporada y exigió un cambio radical de mentalidad que se traduzca en una presión constante sobre el rival desde el primer segundo hasta el pitido final.
El vestuario del Fulham se encuentra ahora ante la obligación moral y deportiva de reaccionar tras el duro toque de atención de su entrenador. Los futbolistas son conscientes de que la autocrítica pública de Arbeloa busca espolear al grupo para evitar que el equipo se instale en una zona de confort peligrosa dentro de una competición tan despiadada como la Premier League, donde cualquier despiste se paga muy caro.
El margen de error se ha reducido de manera considerable para la entidad londinense en este tramo inicial del curso. La capacidad de respuesta que demuestre la plantilla ante el Crystal Palace determinará si las contundentes palabras de su entrenador sirven como el punto de inflexión necesario para despegar en la clasificación o si la marejada inicial termina por complicar el arranque del proyecto de Arbeloa en Inglaterra. @mundiario
