Arda Güler debe ser titular inamovible, no un parche en los planes de Mourinho

Florentino Pérez, por tercera temporada consecutiva desde que Toni Kroos colgó las botas, se empeñó en no fichar un cerebro para el Real Madrid. Más claro, imposible. El presidente, terco como de costumbre, decidió que lo prioritario era acumular extremos, defensas y delanteros, ignorando la única pieza que verdaderamente faltaba. Eso sí, casi de rebote, la respuesta para llenar ese vacío ya residía en la casa: Arda Güler.

Xabi Alonso lo vio claro y lo ubicó allí en más de una ocasión. Ni Ancelotti ni el propio Mourinho quisieron verlo; al menos hasta que el técnico portugués, forzado por lo vivido ante la Roma en el Olímpico, dio por fin su brazo a torcer. Ahora es impensable que la perla otomana arranque los partidos desde el banquillo.

Su clarividencia en la distribución, sumada a ese guante con alma de cañón en la zurda, le convierten en un titular INAMOVIBLE —sí, así, con mayúsculas— en un Madrid huérfano de jerarquía en la medular. Con el debido permiso de Bernardo Silva, el turco es de los pocos capaces de asumir la responsabilidad de pedir el esférico y oxigenar la salida desde campo propio.

Güler jamás puede ser un mero parche en este equipo: titular indiscutible, arropado por Tchouaméni en el eje y con Valverde percutiendo en el carril diestro. E incluso, si me apuran, compartiendo el doble pivote con Bernardo y dejando que la zaga contenga con el auxilio de Diomande y Endrick, mientras Mbappé, liberado en punta, se limita a definir y ejercer de 9 clásico.

Que a Mourinho no le tiemble el pulso: Güler, Courtois y nueve más. A día de hoy, es el único asidero del madridismo para aspirar a algo positivo en su visita al Camp Nou y mantener con vida la pelea por LaLiga.

¿Qué veremos este miércoles en la Champions? 

Tras el milagro en la capital italiana y la sólida victoria por 4-1 ante el Sevilla en LaLiga, el planeta fútbol espera con expectación cuáles serán las decisiones que tomará José Mourinho de cara al partido de mañana ante el Leipzig.

En la medular parece haber pocas dudas. Lo previsible es que Arda Güler se coloque al frente de la sala de máquinas del centro del campo junto con Aurélien Tchouaméni para llevar la batuta del equipo.

La verdadera incógnita reside en el extremo derecho. Queda por ver si Mourinho seguirá apostando por un Endrick que brilló en Roma pero no estuvo tan fino en el Bernabéu frente al conjunto andaluz, o si se inclinará por darle minutos a Vinícius o a Brahim.

Esta decisión del técnico condicionará de lleno el papel de Yan Diomande. Si Mou opta por brindarle una nueva oportunidad a Vini para que se reivindique de su tropiezo en Champions, el fichaje más caro de la historia blanca se verá desplazado al costado derecho del ataque.

En caso contrario, el atacante mantendrá su puesto natural en la banda izquierda, con el firme objetivo de prolongar el extraordinario momento de forma y el impacto que viene demostrando sobre el césped. @mundiario