Armenia decide su futuro entre Europa y Rusia en unas elecciones cruciales, pero Putin no lo pone fácil

Armenia afronta unas de las elecciones más determinantes desde su independencia. Más allá de elegir un nuevo Parlamento, los ciudadanos deciden si consolidan el giro occidental impulsado por el primer ministro Nikol Pashinián o si regresan a una órbita más estrechamente vinculada a Moscú. El contexto convierte estos comicios en algo más que una disputa partidista: representan un referéndum indirecto sobre la identidad estratégica del país.

Las urnas abrieron en un ambiente de enorme polarización, con denuncias de injerencias externas, arrestos de candidatos opositores y acusaciones cruzadas entre bloques políticos. La relevancia regional del proceso explica la intensidad de las presiones. Armenia ocupa una posición geográfica crítica entre Rusia, Turquía, Irán y Azerbaiyán, y cualquier cambio de orientación altera inevitablemente el tablero del Cáucaso Sur.

La relación entre Ereván y Moscú atraviesa su momento más delicado desde la disolución soviética. Formalmente, ambos países siguen siendo aliados, pero los acontecimientos de los últimos años han erosionado profundamente esa relación.

La pasividad rusa durante la ofensiva azerbaiyana sobre Nagorno Karabaj en 2023 marcó un punto de inflexión. Para buena parte de la sociedad armenia, Rusia incumplió el papel protector que justificaba alianzas como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. La congelación posterior de la participación armenia en esta estructura fue una consecuencia directa de esa decepción.

El propio Pashinián ha construido parte de su discurso electoral sobre esa experiencia. Su argumento central consiste en presentar la dependencia exclusiva de Moscú como una vulnerabilidad estratégica. Al mismo tiempo, evita hablar de ruptura definitiva y apuesta por un complejo equilibrio diplomático. “No actuaremos contra los intereses de Rusia, pero tampoco actuaremos contra nuestros propios intereses”, afirmó durante la campaña.

Ese equilibrio explica también sus recientes mensajes moderadores hacia el Kremlin, incluyendo su voluntad de reunirse con Vladimir Putin y su insistencia en una política exterior “multivectorial”.

Los sondeos preelectorales ya se han publicado y las urnas acaban de cerrar en Armenia. Al ser hoy domingo 7 de junio de 2026, los colegios electorales cerraron a las 20:00 hora local. Los resultados preliminares oficiales comenzarán a procesarse a lo largo de la noche.

Debido a que el Código Electoral armenio prohíbe la difusión de encuestas a boca de urna (exit polls) el mismo día de la votación, los datos disponibles corresponden a los últimos sondeos de opinión de la campaña electoral. Las encuestas muestran un escenario fragmentado, donde el partido gobernante lidera individualmente, pero enfrenta un fuerte bloque opositor. El gran elemento disruptor es el alto porcentaje de indecisos (entre el 12% y el 26%), lo que hace que el resultado final sea altamente impredecible.

El partido del primer ministro Nikol Pashinián, Contrato Cívico, lidera la intención de voto en todos los estudios. La encuesta del ⁠International Republican Institute (IRI) le asigna un 32% y el último informe de EVN Report lo ubica en un 36.3%. Busca revalidar su mandato apostando por su política de «paz» con Azerbaiyán y un histórico giro geopolítico hacia Occidente.

Por su parte, Armenia Fuerte —la principal fuerza opositora— está liderada formalmente por la familia del magnate Samvel Karapetián (quien se encuentra bajo arresto domiciliario) y es una coalición marcadamente prorrusa. Los sondeos le otorgan una intención de voto de entre el 12,2 % (EVN Report) y el 14,9 % (MPG/Gallup).

Para que el primer ministro Nikol Pashinián conserve su cargo tras las elecciones de hoy, Contrato Cívico necesita asegurar una mayoría estable del 52% de los escaños en la Asamblea Nacional. Para evitar que la oposición unida lo bloquee, el mandatario tendría que buscar alianzas con partidos moderados o prooccidentales de menor tamaño que hayan logrado entrar al Parlamento, ofreciendo ministerios o concesiones políticas a cambio de alcanzar el 52% exigido.

Sin embargo, el sistema electoral de Armenia tiene una cláusula de gobernabilidad única para evitar parálisis políticas: si ningún bloque logra consolidar una mayoría del 52% en el parlamento durante las semanas posteriores a la votación, se convoca obligatoriamente a una segunda vuelta electoral el día 35.

Rusia endurece la presión económica y política

Si hace pocos años la integración europea parecía una aspiración remota, ahora forma parte central del debate político armenio. La Unión Europea ha incrementado sustancialmente su implicación económica, institucional y de seguridad.

Los compromisos europeos incluyen miles de millones destinados a infraestructuras, cooperación militar y asistencia económica para amortiguar el impacto de las restricciones rusas. Bruselas ha convertido a Armenia en una pieza relevante dentro de su estrategia hacia el vecindario oriental.

El Kremlin no ha ocultado su malestar. Las restricciones comerciales a productos armenios, las advertencias sobre un posible “escenario ucraniano” y las críticas abiertas a las aspiraciones europeas muestran hasta qué punto Moscú considera estas elecciones una cuestión estratégica.

La comparación con Ucrania ha sido especialmente significativa. Vladímir Putin advirtió: Todos vemos lo que está ocurriendo ahora con Ucrania… ¿Cómo empezó todo? Con el intento de Ucrania de ingresar en la Unión Europea”.

A esta presión económica se añaden denuncias de campañas de desinformación, operaciones de influencia digital y movilización política desde territorio ruso. Informaciones locales reportaron incluso un aumento notable de votantes llegados desde Rusia antes de la jornada electoral.

Los sondeos previos apuntaban a una ventaja clara para Contrato Cívico, aunque el verdadero interrogante reside en la magnitud de esa victoria y en si obtiene fuerza suficiente para impulsar reformas profundas. El sistema electoral armenio permite mecanismos correctores para garantizar mayorías estables, algo especialmente importante en un momento de enorme incertidumbre regional.

Lo que salga de estas urnas tendrá efectos que irán mucho más allá de Armenia. La votación determinará la relación futura entre Rusia y el Cáucaso Sur, la presencia europea en la región, el equilibrio con Azerbaiyán y la propia arquitectura de seguridad postsoviética.

En pocas ocasiones unas elecciones parlamentarias de un país de apenas tres millones de habitantes habían concentrado tantas implicaciones geopolíticas simultáneamente. @mundiario