El peaje físico que demandan las noches europeas de máxima exigencia volvió a pasar factura en el feudo parisino, esta vez golpeando de lleno la línea de creación del FC Barcelona. En una velada con tintes conmemorativos para la plantilla catalana, Dani Olmo saltó al Parque de los Príncipes respaldado por la confianza absoluta de Hansi Flick, quien decidió premiar su jerarquía otorgándole la manija desde el arranque por delante de Fermín López. La cita marcaba un hito de enorme simbolismo: su comparecencia oficial número 100 defendiendo la camiseta de la entidad azulgrana.
Sin embargo, el guion de la celebración descarriló de manera abrupta antes de cumplirse la media hora de juego. Durante una disputa dividida en la medular con el luso Vitinha, ambos futbolistas protagonizaron un choque seco que desestabilizó al internacional español. Al tocar el césped, el egarense acusó un dolor punzante en la pierna que le impidió reincorporarse por sus propios medios, quedando tendido con visibles muestras de alarma sobre el tapete verde.
La reacción del atacante no dio margen a la duda y recordó el infortunio que escasos compases antes había apartado a Ousmane Dembélé del terreno de juego. Consciente de la gravedad del golpe y de la incapacidad funcional para continuar en la refriega, Olmo levantó de inmediato el brazo solicitando la entrada de las asistencias y el relevo desde el banquillo técnico, lamentando entre gestos de rabia la pésima fortuna de truncar su participación tan temprano.
La sustitución obligada se formalizó exactamente en el minuto 27, instante en el que Fermín López tuvo que despojarse del abrigo a marchas forzadas para tomar el relevo de su compañero. La salida del campo del talentoso centrocampista dejó un vacío palpable en la circulación de la pelota del cuadro culé, obligado a recomponer su esquema ofensivo en medio de un ambiente asfixiante marcado por el acoso del conjunto anfitrión.
Lejos de enfilar el túnel de vestuarios para una exploración médica inmediata, el jugador optó por ocupar un asiento en el banquillo junto al resto de suplentes. Las cámaras de la retransmisión oficial captaron los primeros planos de un Olmo visiblemente abatido, con el semblante ensombrecido por la impotencia de ver frenado su momento de gracia en un escenario de semejante calibre internacional.
La prudencia innegociable de Flick
Más allá del desenlace del pulso en territorio galo, las consecuencias del contratiempo proyectan una densa sombra sobre el compromiso más trascendental del calendario doméstico: el inminente Clásico frente al Real Madrid. Aunque el parte médico definitivo de los servicios clínicos del club terminará de esclarecer el alcance exacto del daño tisular o articular, el margen temporal hasta el choque liguero resulta demasiado estrecho para albergar optimismos imprudentes.
La postura del cuerpo técnico azulgrana en materia de bajas no admite atajos ni concesiones a la precipitación. Hansi Flick ha consolidado un criterio inflexible a lo largo de la campaña, mostrándose rotundamente contrario a forzar a futbolistas que arrastren cualquier molestia estructural, lo que deja la participación del atacante de Terrassa prácticamente descartada a falta del veredicto oficial de las pruebas por imagen.
El golpe sobre la pizarra resulta especialmente sensible considerando el peso táctico que Olmo venía ostentando en la mediapunta barcelonista. Su capacidad para asociarse en una baldosa, filtrar balones entre la línea de medios rival y sumar pegada desde la frontal representaba una de las cartas maestras para desarmar el bloque bajo del conjunto blanco en el feudo capitalino.
La baja del centrocampista catalán abre la puerta de par en par a Fermín López para adueñarse de la demarcación en las próximas jornadas. El futbolista andaluz, caracterizado por una intensidad desbordante y una voracidad notable para ocupar zonas de remate en segundas jugadas, tendrá ante sí la responsabilidad de asumir el timón en un tramo del curso donde el Barcelona no dispone de margen para el titubeo.
La noche que debía certificar el centenario soñado para Dani Olmo concluyó con una profunda sensación de amargura en la expedición barcelonista. Con la enfermería sumando una nueva pieza de jerarquía y el choque cumbre de la temporada asomando a la vuelta de la esquina, el conjunto de Flick deberá sobreponerse a un contratiempo mayúsculo para mantener intactas sus aspiraciones tanto en el panorama continental como en la pugna por LaLiga. @mundiario
