De la Fuente medita una revolución en la medular con Lamine como única certeza en Oviedo

La confección del once inicial de la selección española para el duelo de esta noche en el Carlos Tartiere frente a la República Checa se ha convertido en un auténtico jeroglífico táctico. Según informa el diario As, con dos exigentes encuentros acumulados en las piernas durante la presente concentración y el inminente viaje a Split para medirse a Croacia en el horizonte, Luis de la Fuente sopesa minuciosamente el reparto de cargas. Sin embargo, en medio del mar de dudas que rodea a la alineación, emerge una certeza innegociable en los planes federativos: Lamine Yamal partirá de inicio si su estado físico no le juega una mala pasada de última hora.

El extremo del FC Barcelona es de esos talentos insaciables que huyen de los descansos programados y reclaman el balón con naturalidad independientemente del escenario. «Quiere jugar siempre», admiten con una sonrisa de complicidad en su entorno más cercano, conscientes de que el descaro del joven atacante de 19 años es el principal argumento desestabilizador del combinado nacional. Con la clasificación matemática para los cuartos de final de la Nations League al alcance de la mano, el seleccionador riojano no contempla prescindir de su futbolista más desequilibrante en el costado diestro.

En la portería, el debate sobre la alternancia vuelve a cobrar fuerza en la concentración de Las Rozas. Aunque Unai Simón mantiene el estatus de guardián titular de la absoluta, el técnico podría recompensar la intachable trayectoria, el compromiso y la profesionalidad que siempre ha exhibido David Raya desde el banquillo. Con cuatro compromisos comprimidos en este bloque otoñal, otorgar la titularidad al arquero del Arsenal en suelo asturiano representaría un espaldarazo moral de primer orden para la competencia interna bajo palos.

De acuerdo al citado diario madrileño, la línea defensiva también sufrirá modificaciones sustanciales para gestionar el esfuerzo de los laterales y dotar de frescura a la zaga. Marc Pubill parece afianzarse como el carrilero diestro de referencia tras sus sólidas actuaciones recientes, mientras que en el flanco izquierdo Fran García cuenta con serias opciones de relevar a Marc Cucurella, quien viene de encadenar dos choques de máxima exigencia física sin apenas respiro. En el eje de la zaga, el regreso del veterano Aymeric Laporte para formar pareja junto al barcelonista Pau Cubarsí se perfila como la combinación más probable.

La mayor transformación táctica se concentrará previsiblemente en la sala de máquinas, donde De la Fuente medita sacudir el árbol por completo respecto a lo exhibido en Sevilla. En aquella cita en la capital andaluza, el timón del centro del campo estuvo encomendado al tridente compuesto por Martín Zubimendi, Fabián Ruiz y Fermín López; para el duelo de esta noche, en cambio, la pizarra apunta a una estructura de gala con la entrada simultánea de Rodri Hernández como ancla defensiva, flanqueado por la creatividad de Pedri González y Dani Olmo.

Fondo de armario estelar y la misión de atar los cuartos de final

La tremenda profundidad del banquillo español alcanza cotas tan superlativas que un futbolista del calibre continental de Mikel Merino, habitual salvador en las grandes citas, podría quedarse de inicio fuera del equipo titular. Esa superpoblación de talento en el medio campo otorga a España una versatilidad única para someter a los checos mediante la posesión sostenida o romper al contragolpe a través del dinamismo de sus interiores, garantizando un recambio de garantías cuando el desgaste empiece a pasar factura en la segunda mitad.

El seleccionador nacional es consciente de que una victoria en la capital del Principado disiparía cualquier presión añadida antes de encarar el exigente desplazamiento a tierras balcánicas. Asegurar el billete para la fase final del torneo permitiría encarar el desenlace del grupo con la tranquilidad del deber cumplido, facilitando además el debut de caras nuevas como la del ariete Carlos Espí, citado de urgencia para complementar la vanguardia tras la inoportuna baja de Ferran Torres.

El ambiente festivo que arropó la llegada de la expedición a territorio asturiano ha servido de combustible anímico para la plantilla. La comunión entre la hinchada y el bloque campeón de Europa quedó patente desde el aterrizaje del avión, provocando el entusiasmo sincero de De la Fuente en rueda de prensa: «Lo de hoy en el aeropuerto ha sido una auténtica locura», reconoció el técnico al agradecer las muestras multitudinarias de cariño de miles de aficionados congregados a las puertas del hotel de concentración.

La República Checa, por su parte, saltará al césped del Carlos Tartiere dispuesta a plantear una auténtica trinchera defensiva y aprovechar su poderío en el balón parado para castigar cualquier despiste de la zaga española. Ante ese planteamiento de repliegue bajo y ayudas constantes en las bandas, la electricidad y el regate en una baldosa de Lamine Yamal se erigen en la llave maestra para abrir cerrojos y desordenar la poblada muralla centroeuropea.

España afronta la cita de Oviedo con la ambición de prolongar su momento de plenitud y dar un golpe sobre la mesa en la Nations League. Entre rotaciones calculadas para proteger las piernas de los internacionales y el magnetismo competitivo de Lamine sobre el verde, el conjunto de Luis de la Fuente salta a la cancha decidido a brindar un espectáculo redondo que certifique por la vía rápida su billete a las eliminatorias por el título. @mundiario