Los mercados tuvieron el fin de semana para digerir el dato de inflación preocupante que se conoció el viernes -los precios crecieron en mayo un 8,6%, el ritmo más alto en cuarenta años, sin dar señales de aflojar- y arrancaron la semana con preocupación ante las medidas que la Reserva Federal va a estar forzada a tomar este año.
La autoridad monetaria ya ha aprobado dos subidas de tipos en lo que va de año para poner cerco a la evolución desbocada de los precios. Lo hizo en sus reuniones de marzo -la primera vez que subía tipos desde finales de 2018- y de mayo, cuando lo hizo en medio punto, el incremento más grande desde 2000.
La Fed seguirá endureciendo su política monetaria -esta semana hay otra reunión y se espera otra subida de medio punto- y eso aviva los temores a que lleven a la economía estadounidense hacia la recesión.
El mercado bajista es aquel en el que el indicador en cuestión está por debajo del 20% respecto a su pico histórico. Ocurrió en la sesión del lunes con el S&P 500, que tocó su máximo el pasado 3 de enero y ya había ocurrido con el Nasdaq, que está un 32% de su máximo en noviembre del año pasado. En el caso del Dow Jones, todavía no se considera mercado bajista, pero va camino de ello: su nivel es un 16% inferior al del pico al que llegó el 31 de diciembre del año pasado.
El desplome bursátil no dejó a casi nadie indemne. Entre los principales perdedores también estaban varias tecnológicas, un sector que se había disparado durante la pandemia: Apple cayó un 3,8%, mientras que Amazon lo hizo en un 5,5%, Meta (la compañía matriz de Facebook) cayó un 6,4% y Tesla, el gigante de los coches eléctricos liderado por Elon Musk, se hundió un 7,1%.
Incluso el sector de la energía, el único de los once sectores que conforman S&P 500 que está en verde en lo que va de año, cayó con estrépito: un 5,1%.
El hundimiento bursátil vino acompañado de un pronunciamiento en la caída de las criptomonedas: la más importante, Bitcoin, acumulaba al cierre de la sesión una caída en las últimas 24 horas de cerca del 15%, según CoinDesk, y Ethereum registraba un desplome similar. Desde su pico el pasado noviembre, el cambio en dólares de Bitcoin ha caído más de un 65%.

