La advertencia lanzada este jueves por los servicios de inteligencia de Dinamarca introduce un nuevo elemento en el debate sobre la seguridad europea. El país considera que Rusia podría llevar a cabo una acción militar limitada contra uno o varios miembros de la OTAN en los próximos meses, aunque descarta que una invasión a gran escala sea el escenario más probable.
El aviso llega en un momento de especial tensión en Europa, después de varios episodios atribuidos a Moscú y de un aumento de las preocupaciones sobre sabotajes, drones y ciberataques contra objetivos occidentales.
La evaluación danesa señala especialmente a los países de la OTAN que comparten frontera con Rusia. Entre ellos aparecen Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Finlandia y Noruega. Según el análisis, una operación limitada podría buscar desviar recursos europeos de Ucrania y poner a prueba la capacidad de los aliados para responder de forma conjunta.
El escenario planteado no implica necesariamente una ofensiva convencional a gran escala. La inteligencia danesa contempla acciones aisladas con armas de largo alcance contra infraestructuras relacionadas con la defensa y con el apoyo europeo a Ucrania. También apunta a la posibilidad de un despliegue militar reducido y difícil de atribuir inicialmente.
La propia inteligencia militar danesa mantiene que una invasión completa de un país de la Alianza sigue siendo muy poco probable, aunque ya no considera posible descartarla por completo.
Europa vigila una guerra que ya no se limita al frente ucraniano
El otro gran foco de preocupación está en la llamada guerra híbrida. Dinamarca prevé que Rusia incremente durante los próximos meses la frecuencia y las consecuencias de operaciones de sabotaje y ciberataques contra países occidentales.
Este tipo de acciones puede afectar a infraestructuras, empresas vinculadas a la defensa o sistemas considerados esenciales para el funcionamiento de los Estados. El objetivo, según la evaluación danesa, también puede pasar por dificultar el envío de ayuda militar a Ucrania y generar presión política dentro de los países europeos.
El temor no parte únicamente de Copenhague. En las últimas semanas, dirigentes europeos han advertido sobre posibles ataques con drones y misiles contra territorio de la OTAN. Alemania, además, ha señalado a Rusia por un intento de ataque con un dron en el aeropuerto de Leipzig/Halle.
El principal desafío: cómo responder sin provocar una escalada
La nueva evaluación coloca a la OTAN ante un escenario especialmente delicado. Un ataque limitado podría buscar precisamente explotar las dudas sobre hasta dónde llegaría la respuesta colectiva de la Alianza.
El informe danés subraya, además, que cualquier despliegue militar importante necesitaría meses de preparación y sería difícil de ocultar. Esto significa que la alerta actual no equivale a una confirmación de que exista un ataque inminente, sino a una valoración sobre un riesgo que los servicios de inteligencia consideran creciente.
Mientras tanto, Europa mantiene el foco en reforzar sus capacidades de defensa y proteger infraestructuras críticas. La cuestión central pasa ahora por determinar hasta dónde puede llegar la presión rusa sin desencadenar una confrontación directa entre Moscú y la OTAN. @mundiario
