Tradicionalmente, la ultramoderna ciudad-Estado de Dubai -en el Golfo Pérsico- ha sido el principal imán de la región para trabajadores y turistas por su estilo liberal y su islam tolerante, y así lo indican los millones de visitantes anuales. No obstante, otras ciudades del entorno llevan tiempo pisándole los talones. En particular la capital de Qatar, Doha , que el año pasado dio el estirón con los Mundiales de Fútbol, y busca arrebatar algún día la corona a Dubai. No hay motivos para brindar, y sin embargo las autoridades del rico emirato del Golfo acaban de comunicar a la industria extranjera que los impuestos al alcohol se verán reducidos un 30 por ciento . Además, ya no será necesario mostrar el correspondiente permiso para comprar y consumir bebidas espirituosas en la primera de las capitales de Emiratos Arabes Unidos. Noticia Relacionada destinos estandar Si Experiencias en Dubái que muestran una realidad difícil de imaginar Melissa González Una visita a una ciudad llena de edificios que parecen imposibles, casi siempre avalados por los inspectores del Guinness World Records El islam -cuyo código legal, la Sharía, está formalmente vigente en todos los países del Golfo- prohíbe expresamente la venta y consumo del alcohol, por razones que desde hace muchos siglos discuten los eruditos musulmanes, y que en último término se resumen en un solo argumento: lo prohíbe expresamente el Corán. No obstante, las naciones musulmanas más tolerantes permiten su consumo, siempre que los no musulmanes lo hagan con discreción. Es el caso de Qatar, y a partir de ahora el de Dubai, que estima que la eliminación de permisos y de impuestos hará más atractivo ese destino para el visitante. Sector turístico Está en juego no solo el sector turístico, sino también el mundo de las finanzas y el de las inversiones extranjeras en las ricas monarquías petroleras. Pese a su diminuto tamaño, Qatar ostenta una influencia cada vez mayor en el mundo árabe gracias a sus inversiones en Europa. Y en gran medida debido también a su cadena de televisión, Al Yasira, la más influyente en la región. Como reclamo de la inmigración, en particular asiática, tanto Qatar como Dubai andan a la par; en los dos emiratos solo uno de cada diez habitantes disfruta de la ciudadanía con todos sus beneficios. La carrera por mostrarse más liberal y tolerante, en un entorno oficialmente islámico, pone por otra parte en evidencia a la superpotencia regional, Arabia Saudí, encerrada aún en el cascarón del islam radical que impone el clero de la secta wahabí. Las medidas en favor de la mujer saudí -que ya puede por ejemplo conducir- adoptadas por el ‘hombre fuerte’ saudí, Mohamed bin Salman, son apenas un esfuerzo cosmético por lavar su imagen tras el lamentable episodio del asesinato del disidente Kashoggi, que sigue persiguiendo la reputación del prìncipe heredero.

