El FC Barcelona recibe este martes al Aston Villa de Unai Emery en la cuarta jornada de la Champions League. El conjunto inglés llega al Camp Nou con pleno de victorias, 12 goles a favor y apenas tres en contra, unos números que le permiten ocupar la segunda posición de la competición. Sin embargo, detrás de esas estadísticas hay varios matices que conviene tener en cuenta.
El Aston Villa no está teniendo precisamente una temporada brillante en Inglaterra. Los de Emery ocupan la décima posición de la Premier League, con 12 puntos en nueve jornadas, después de conseguir únicamente tres victorias. Una trayectoria irregular que contrasta con su rendimiento europeo y que demuestra que el equipo todavía está lejos de ofrecer una versión verdaderamente sólida.
Tampoco se puede pasar por alto el calendario que ha tenido en Champions. El Aston Villa ha derrotado al Brujas (2-3), al Fenerbahçe (6-0) y al Viking (3-1). El conjunto belga ha demostrado ser competitivo en Europa, pero los otros dos rivales todavía no conocen la victoria en esta fase liga. El pleno inglés tiene mérito, aunque tampoco conviene sobredimensionarlo por la entidad de los adversarios.
Esto no significa que el Aston Villa sea un rival sencillo. Emery ha construido un equipo tácticamente muy trabajado, capaz de alternar fases de posesión con ataques verticales y transiciones rápidas. Su habitual 4-2-3-1 puede transformarse en un 4-4-2 sin balón, con un bloque compacto que busca recuperar y salir rápidamente hacia la portería contraria.
Precisamente esa versatilidad puede hacer daño al Barcelona de Hansi Flick. El conjunto azulgrana mantiene su apuesta por la presión adelantada y una línea defensiva muy alta, una propuesta que permite recuperar el balón cerca del área rival, pero que también deja muchos espacios cuando el adversario consigue superar esa primera presión.
Futbolistas como Nicolas Jackson, John McGinn, Emiliano Buendía o Johan Manzambi ofrecen distintas soluciones ofensivas. El delantero senegalés destaca por su velocidad y capacidad para atacar la espalda de los centrales, mientras que los centrocampistas pueden aprovechar los espacios interiores que aparecen cuando el Barça adelanta sus líneas.
El principal inconveniente para Flick vuelve a estar en las bajas defensivas. Jules Koundé, Eric García, Andreas Christensen y Xavi Espart no están disponibles, lo que limita considerablemente las alternativas del entrenador alemán. La coordinación entre la defensa y el centro del campo será fundamental para evitar que el Aston Villa encuentre situaciones de ventaja.
Sin embargo, tampoco podemos olvidar de dónde viene el Barcelona. Los azulgranas ya se han enfrentado esta temporada al PSG, vigente campeón de Europa, y al Real Madrid de José Mourinho, dos rivales de una exigencia superior a los que ha tenido enfrente el Aston Villa en esta Champions. Ambos encuentros terminaron con derrota, por 4-2 y 1-2, respectivamente, aunque el equipo reaccionó el pasado fin de semana con una goleada por 6-1 ante el Alavés.
La diferencia de nivel entre los rivales europeos de ambos equipos invita a mirar con perspectiva sus estadísticas. Mientras el Barcelona ya ha tenido que medirse a uno de los grandes favoritos al título continental, el Aston Villa afrontará en el Camp Nou su primera prueba verdaderamente importante de esta edición de la Champions. Será también una oportunidad para comprobar hasta qué punto sus buenos números responden a una evolución futbolística real.
El Barcelona deberá respetar las virtudes del equipo de Emery, especialmente su capacidad para castigar las pérdidas y atacar los espacios. Pero tampoco tendría sentido que modificase radicalmente su propuesta por un rival que ocupa la zona media de la Premier League. El Aston Villa tiene argumentos para hacer daño al Barça, pero son los ingleses quienes deben demostrar que están preparados para competir contra uno de los grandes de Europa. @mundiario
