El Atlético de Madrid encajó un severo y doloroso varapalo en su compromiso de la máxima competición continental tras caer derrotado frente a un muy superior Bayern Múnich. El conjunto alemán, dirigido tácticamente desde la parcela ofensiva por la jerarquía de Harry Kane, certificó su evidente superioridad sobre el césped para imponerse por 0-2 gracias a los tantos convertidos por Karl y Laimer.
El desarrollo del encuentro dejó al descubierto las costuras competitivas de un equipo rojiblanco que acusó en exceso la falta de fluidez en la medular y la escasa participación de sus referencias en ataque. Desde los compases iniciales, el cuadro germano asumió el control absoluto de la posesión, sometiendo a la zaga local a un asedio constante que anticipaba el desenlace final del choque.
La apuesta de Diego Pablo Simeone por la vieja guardia apenas encontró respuesta en el terreno de juego, sorprendiendo especialmente la presencia de Alexander Sørloth en la alineación titular. El delantero noruego, desconectado del circuito de juego, no logró fijar a los centrales ni ofrecer salidas en largo a un equipo incapaz de superar la presión tras pérdida impuesta por los bávaros.
La primera mitad transcurrió bajo un monólogo visitante donde apenas una ocasión aislada de Julián Alvarez y una serie de saques de esquina mediado el periodo sirvieron como tímido bagaje ofensivo para los madrileños. La pasividad defensiva en la frontal del área facilitó las combinaciones de un rival que campaba a sus anchas sin encontrar oposición sólida en el doble pivote formado por Barrios y Llorente.
Para colmo de males, jugadas desafortunadas como la que precedió al primer tanto visitante —donde Sørloth se encontraba ocupado ajustándose las botas en pleno ataque rival— evidenciaron la desconexión competitiva que acompañó al equipo durante varios tramos del primer acto, permitiendo que Karl rompiera el empate a cero antes del descanso.
La reacción tardía y la dura realidad continental
Tras la reanudación, el guion del partido no experimentó ninguna variación significativa pese a las intenciones del banquillo local. El Bayern continuó martilleando la portería de un Atlético desorientado hasta que Laimer culminó una gran transición ofensiva con un potente derechazo desde fuera del área que terminó de liquidar el choque.
Los cambios introducidos por el técnico argentino dando entrada a hombres de refresco como Koke, Kang-in y Lookman buscaron reactivar a un equipo visiblemente superado, pero el caudal ofensivo siguió siendo completamente estéril. Las modificaciones no lograron alterar la estructura defensiva de un conjunto alemán muy bien plantado en su campo.
Ni siquiera la presencia de nuevos referentes en la zona de ataque evitó que el portero visitante, Manuel Neuer, viviera una noche plácida en la capital española. El veterano guardameta germano intervino únicamente sobre la bocina para blocar un disparo lejano de Hancko sin pasar ningún apuro sobre la línea de gol.
Con esta derrota, el panorama europeo del Atlético de Madrid se aclara de la forma más cruda posible en la tabla general: el objetivo prioritario pasa irremediablemente por asegurar la clasificación matemática a la siguiente ronda, aparcando cualquier aspiración mayor ante la evidencia mostrada frente a los grandes transatlánticos del continente.
El equipo madrileño afronta ahora un periodo de profunda reflexión táctica para corregir errores defensivos graves y dotar de mayor mordiente a una delantera que continúa sin carburar en las citas de máxima exigencia internacional, sabiendo que la margen de error se ha reducido al mínimo en esta fase. @mundiario
