EN TU SEMANA.
Mensaje semanal del pastor Héctor Contreras.
Iglesia Metodista Libre, Inc La Senda.
PARA: EL GRAN SANTO DOMINGO . COM
Salmo 42:1-11.
Los versos 5 y 11 de este salmo, su autor le hace dos preguntas a su propia alma. ¿Por qué te abates, oh alma mía y te turbas dentro de mí? ¿Qué es el abatimiento? Es un estado cuando la persona ha perdido su fuerza física, moral o emotiva.
Quien se encuentra así, es totalmente vulnerable, depresiva e impotente. Vive sin esperanza, mucho menos con valor alguno en su ser. Su estado mental y emocional son una total derrota.
La turbación consiste en algo que, por el momento nos conduce a confundirnos. Así se encontraba el salmista al hacerle estas preguntas a su alma. Hoy, en ves de hacer estas preguntas a tu alma, te invito a que, de tu propia alma, surja un torrente de alabanzas en acción de gracias delante de tu Creador y te levantes con poder del que cree que con Cristo todo lo puede lograr.
Hoy, con la ayuda del Señor, puedes transformar tu tristeza en gozo. Incluso puedes entonar estas notas, las cuales elevarán tu espíritu hasta donde está Dios. «Cambiaré mi tristeza, cambiaré mi vergüenza, los entregaré por el gozo de Dios». ¡Gloria a Dios! Es el tiempo de reponer todo, absolutamente todo lo que te impida alcanzar los objetivos que te has trazado para lo que es tu propia vida y también las de los tuyos.
Es hora, es el tiempo ideal para dar un giro de 180 grados a lo que es tu existir. ¡Cambia todo, absolutamente todo, por el gozo de Dios!
Isaías declara lo siguiente: «Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con retribución, con pago; Dios mismo vendrá, y os salvará», Isaías 35:4. Deja a un lado tu timidez, vergüenza o excesiva humildad a un lado, y enfoca tu vida creyendo las palabras del profeta.
Dios viene a tí con retribución y también con pago, Él viene en persona a salvarte. Retribución y pago, porque muchas veces nos atribulamos debido a que, tal vez hayamos tenido un mal negocio que nos haya producido alguna pérdida y esto, es posible nos conduzca a sentirnos como el salmista al inicio.
¿Por qué te abates, oh alma mía? ¡Sal de ese hoyo! Si tu corazón está abatido, apocado, te crees derrotado, con espíritu del que no puede más, Dios está alumbrando el centro de tu corazón, de tu vida, para poner en tí su fe y salir de ese marasmo de negatividad en que estás.
También puedes refugiarte en las palabras del apóstol Pablo, cuando escribía a la Iglesia de Filipos y les decía: «Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias», Filipenses 4:6.
El mismo autor añade: «Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todos estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para tener necesidad.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece», Filipenses 4:12-13. En algún momento de nuestro caminar, hemos enfrentado lo mismo que Pablo. Abundancia y escasez, salud y enfermedad, dificultades económicas, de familia; entonces, vamos a creer a Dios y continuar con su apoyo y con su fortaleza.
Nuestra retribución, Dios la trae personalmente para cada vida que aprende a confiar en Él por medio de Cristo Jesús. Todo lo puedo, es una invitación a destacar que el énfasis no descansa tanto en la capacidad personal como en la voluntad de permitir al poder de Cristo sostener a cada persona en la dificultad y necesidades, y engrandecer el gozo de la abundancia y la prosperidad.
Esta fe, actuando en cada vida, constituye un estimulante para confiar en la absoluta suficiencia de Cristo en todas las circunstancias de la vida, de la familia, de la empresa o como uno empleado. Para tí, para mí, para toda persona, la fortaleza de Dios está disponible, está presente y activa.