El Deportivo remonta ante el Osasuna y desata la fiesta en Riazor con un 2-1 heróico

El Deportivo de A Coruña encontró en Riazor una victoria de enorme valor después de remontar ante Osasuna (2-1) en la undécima jornada de LaLiga. El conjunto gallego tuvo que sobreponerse a un marcador adverso y a una primera mitad en la que su superioridad futbolística no encontró recompensa. Los navarros golpearon primero gracias a Ante Budimir, pero Mario Soriano y Bil Nsongo cambiaron el desenlace de un encuentro que terminó premiando la insistencia local.

El equipo dirigido por Antonio Hidalgo salió con una propuesta ambiciosa, dispuesto a asumir el protagonismo y a instalarse en campo contrario. Yeremay y David Mella encontraron espacios para generar peligro desde los primeros minutos, mientras Osasuna sufría para contener las combinaciones del conjunto coruñés. La primera gran oportunidad llegó con Yeremay, que aprovechó un error defensivo para plantarse ante Sergio Herrera, aunque el guardameta visitante evitó el tanto con una intervención decisiva.

El dominio deportivista continuó durante buena parte del primer tiempo. Mella volvió a disponer de ocasiones, Yeremay generó inquietud con sus conducciones y el equipo gallego acumuló llegadas suficientes para justificar una ventaja en el marcador. Sin embargo, la falta de precisión en los últimos metros y las intervenciones de Sergio Herrera mantuvieron con vida a Osasuna. El conjunto navarro, por su parte, comenzó a encontrar algo más de profundidad conforme avanzaban los minutos.

Cuando parecía que el Deportivo tenía el encuentro bajo control, apareció Ante Budimir. En el minuto 32, un error de Leo Román en la salida de balón permitió a Osasuna recuperar la posesión y construir una acción que terminó con Moi Gómez asistiendo al delantero croata. El atacante no perdonó y firmó el 0-1, su octavo gol en Primera División esta temporada. Un golpe de eficacia que contrastó con las oportunidades desperdiciadas por los locales.

El tanto obligó al Deportivo a insistir, aunque Osasuna encontró en la ventaja una oportunidad para administrar mejor sus esfuerzos. Los gallegos no renunciaron a su propuesta ofensiva y Luismi Cruz estuvo cerca de empatar con una volea que se marchó por muy poco. Yeremay también probó fortuna en una falta peligrosa, pero el descanso llegó con una sensación incómoda para Riazor: el equipo que más había propuesto se marchaba por detrás en el marcador.

Mario Soriano y Nsongo cambian la historia

La segunda parte comenzó con un Osasuna más intenso y dispuesto a aprovechar los espacios que dejaba el Deportivo. Iker Muñoz tuvo una ocasión importante después de un pase atrás de Bretones, pero su remate se marchó por encima de la portería. Durante varios minutos, el conjunto navarro consiguió enfriar el partido y reducir la capacidad de respuesta de los locales, que parecían haber perdido parte de la energía mostrada antes del descanso.

Antonio Hidalgo movió el banquillo y encontró respuestas en sus modificaciones. La entrada de Adama Traoré aportó profundidad y velocidad por las bandas, mientras que el Deportivo comenzó a recuperar terreno y a instalarse nuevamente cerca del área visitante. La insistencia encontró recompensa en el minuto 64, cuando Mario Soriano ejecutó un libre indirecto con un disparo raso que atravesó una zona poblada de jugadores y sorprendió a Sergio Herrera. El guardameta llegó a tocar el balón, pero no pudo evitar el 1-1.

El empate transformó el comportamiento del encuentro. El Deportivo recuperó confianza, aumentó su presencia ofensiva y estuvo muy cerca de completar la remontada con un lanzamiento directo de Luismi Cruz que terminó estrellándose contra el larguero. Osasuna comenzó a sufrir para sostener el resultado y Jagoba Arrasate respondió con modificaciones para refrescar a su equipo. Sin embargo, los locales habían encontrado un impulso emocional que ya no estaban dispuestos a desaprovechar.

La recompensa definitiva llegó en el minuto 87. Adama Traoré protagonizó una gran acción individual, apuró la línea de fondo y puso un balón que Aubameyang intentó convertir en gol con un remate de cabeza picado. Sergio Herrera respondió con una parada extraordinaria, pero el rechace quedó a disposición de Bil Nsongo, que apareció en el lugar adecuado para empujar el balón al fondo de la portería. Riazor estalló con el 2-1 y el Deportivo completó una remontada construida desde la insistencia.

El pitido final confirmó una victoria que refleja la capacidad del Deportivo para reaccionar ante la adversidad y convertir su superioridad ofensiva en resultados. Osasuna tuvo la eficacia de Budimir y durante muchos minutos pareció tener controlada la situación, pero no consiguió sostener la ventaja ante el crecimiento de su rival. Mario Soriano puso el punto de partida y Nsongo escribió el desenlace de una noche en la que Riazor volvió a demostrar la importancia de su empuje. Para el conjunto gallego, los tres puntos representan mucho más que una remontada: son una reivindicación de su capacidad competitiva y de su ambición en el campeonato. @mundiario