Israel abre un nuevo capítulo político que puede poner fin a la larga etapa de Benjamin Netanyahu como primer ministro. El presidente del país, Isaac Herzog, ha encargado al líder opositor Gadi Eisenkot la formación del próximo Gobierno, después de que las consultas con los partidos parlamentarios evidenciaran que cuenta con más apoyos que el actual mandatario.
La decisión supone un importante revés para Netanyahu, cuyo bloque de derecha y partidos religiosos no ha conseguido reunir los respaldos necesarios para continuar gobernando. Durante las consultas presidenciales, 67 diputados recomendaron a Eisenkot como candidato para formar Ejecutivo, frente a los 46 que respaldaron a Netanyahu. Otros siete parlamentarios no apoyaron a ninguno de los dos.
Herzog comunicó su decisión este sábado y ha citado a Eisenkot para entregarle formalmente el mandato este domingo en la Residencia Presidencial de Jerusalén. A partir de ese momento comenzará una negociación decisiva para determinar si Israel consigue un nuevo Ejecutivo o se encamina hacia otra convocatoria electoral.
Quién es Gadi Eisenkot, el rival que puede desplazar a Netanyahu
Eisenkot no es un recién llegado a la política israelí. Antes de convertirse en uno de los principales adversarios de Netanyahu, desarrolló una extensa carrera militar y llegó a ocupar la jefatura del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel entre 2015 y 2019.
En 2022 dio el salto a la política y posteriormente fundó el partido centrista Yashar, con el que se ha convertido en una de las principales figuras de la oposición. Su propuesta electoral ha buscado aglutinar a sectores que reclaman un cambio de rumbo después de los años de Gobierno de Netanyahu.
En las elecciones del pasado 27 de octubre, la formación de Eisenkot y sus aliados consiguieron 48 escaños, mientras que el bloque de Netanyahu obtuvo 53. Ninguno alcanzó los 61 diputados necesarios para disponer de una mayoría parlamentaria en la Knéset, que cuenta con 120 miembros.
La diferencia decisiva llegó durante las consultas presidenciales: las dos formaciones árabes, que suman 19 diputados, recomendaron a Eisenkot para recibir el encargo de formar Gobierno.
El gran problema: conseguir una mayoría estable
Aunque cuenta con más apoyos iniciales, Eisenkot tiene por delante una negociación complicada. Dispone de 28 días para construir una coalición, con la posibilidad de solicitar una prórroga de otros 14 días.
El principal obstáculo es que no todos los partidos que han respaldado su candidatura están dispuestos a formar parte del mismo Gobierno. Las formaciones árabes han contribuido a darle ventaja, pero Eisenkot ha expresado reservas sobre su incorporación al Ejecutivo y ha planteado condiciones políticas para cualquier acuerdo.
Otra posibilidad sería negociar con partidos ultraortodoxos que hasta ahora han formado parte del entorno parlamentario de Netanyahu. Sin embargo, también existen diferencias importantes sobre cuestiones como el servicio militar obligatorio.
Netanyahu, por su parte, ha defendido la formación de un Gobierno de unidad nacional y ha advertido contra cualquier acuerdo que dependa de los partidos árabes.
Si Eisenkot fracasa, Herzog podrá encargar la tarea a otro candidato, previsiblemente al propio Netanyahu. Si tampoco se consigue formar una mayoría, Israel podría verse obligado a celebrar nuevas elecciones.
La decisión presidencial supone, por tanto, una oportunidad histórica para la oposición, pero todavía no garantiza el final del mandato de Netanyahu. La batalla política entra ahora en su fase más delicada. @mundiario
