Aunque ni siquiera logró sumarse a las masivas protestas contra el régimen que tuvieron lugar el 11 de julio (11-J) último en más de 40 localidades del país; desde ese día el también presidente del Partido del Pueblo y del Consejo para la Transición Democrática en Cuba permanece detenido e incomunicado en la provincia de Santiago de Cuba, acusado de «desórdenes públicos».
«Las violaciones al debido proceso y la defensa efectiva, y toda legalidad nacional e internacional son palmarias, y nuestra inquietud por la integridad física de mi esposo, José Daniel Ferrer, ha llegado a cotas alarmantes. Tememos por su vida», declaró Nelva Ortega, esposa de Ferrer García.
El activista fue arrestado sin que mediara orden judicial o se le explicaran los motivos; «sin alegarse incumplimiento o quebrantamiento de medida cautelar por denuncia anterior; sin exhibirse resolución del presidente del Tribunal Municipal Popular de Santiago de Cuba y/o Juez de Ejecución que dispusiera su arresto preventivo para decidir sobre la revocación de la sanción y licencia extrapenal que cumple de manera arbitraria; sin razones legales que justificasen que mi marido marchase hacia ‘la comisión de un probable delito’ que ameritara la inminente e ineludible detención», explicó Ortega.
Hasta la fecha, las autoridades se han negado a informar su paradero. Ferrer es uno de los 187 casos de desaparición forzosa que han sido presentados por Prisoners Defenders y en procedimiento en las Naciones Unidas.
Estado de salud
La preocupación de la familia del activista también radica en su delicado estado de salud pues padece de una gastritis crónica debido a úlcera gastroduodenal contraída por sus varias huelgas de hambre durante sus estancias en prisión y otras desarrolladas como forma de protesta a la represión.
«Ha presentado varias crisis y la peor fue el pasado 11 de julio en la que no solo fue dolor abdominal y otros síntomas comunes sino vómitos incluyendo con sangre. Me preocupa sobremanera su estado de salud, pues me negaron poder entregar los medicamentos que precisa mi marido», señaló la esposa.
Ferrer García ha sido considerado como prisionero de conciencia en al menos dos ocasiones previas. La primera ocurrió después de su encarcelamiento en 2003, junto a otros 74 disidentes, suceso conocido como Primavera Negra de Cuba. Entonces permaneció en prisión hasta 2011.
Para Ortega, la revocación de la sanción subsidiaria de limitación de libertad de su esposo se realiza ante la imposibilidad de justificar su encarcelamiento al no haber participado en las manifestaciones del 11-J. Con ello pretenden «sacar de las calles a mi esposo, en un momento en el que cualquier líder carismático debe, como pasa con el caso de Luis Manuel Otero Alcántara y de Félix Navarro, eliminarse de la escena pública para que el régimen pueda sobrevivir».
Para entender las concepciones de Ferrer y su persistencia contra el régimen cubano pese a toda la represión contra él y su familia, basta recurrir a sus palabras. En una entrevista ofrecida a CubaNet al ser liberado en abril de 2020, después de 6 meses de encarcelamiento y torturas físicas y psicológicas, declaró: «Me pueden incluso matar, pero rendirme, jamás».

