La justicia rusa ha cerrado este lunes una de las últimas vías electorales que permanecían abiertas para la oposición antibélica. El Tribunal Supremo ha rechazado el recurso presentado por Yábloko contra su exclusión de las elecciones a la Duma Estatal, previstas entre el 18 y el 20 de septiembre, de modo que la formación liberal no podrá concurrir a unos comicios en los que figuraba inicialmente en las papeletas.
Yábloko es el único partido político registrado y aún no proscrito en Rusia que mantiene una posición abiertamente contraria a la guerra contra Ucrania y que reclama el fin de las hostilidades. Su exclusión reduce todavía más el espacio electoral disponible para quienes cuestionan la política militar del Kremlin. El partido, sin embargo, todavía pretende agotar las vías legales. Sus dirigentes han anunciado que recurrirán ante el presidium del propio Supremo, aunque la decisión de este lunes permite ya a la Comisión Electoral Central retirar cualquier referencia a Yábloko de las papeletas.
El procedimiento se inició a instancias de Ródina, una pequeña formación nacionalista alineada con el Kremlin. El partido acusó a Yábloko de recibir financiación extranjera y de incumplir las normas relativas a la propaganda electoral. La formación liberal ha rechazado las acusaciones y las ha calificado de absurdas. Durante el recurso, sus abogados intentaron demostrar que las mismas reglas podían afectar a los partidos con representación parlamentaria que apoyan al Gobierno.
Yábloko presentó un informe según el cual Rusia Unida y las cuatro formaciones de la denominada oposición sistémica habrían recibido entre 2021 y 2025 donaciones por al menos 1.153 millones de rublos con indicios de financiación extranjera. La documentación no convenció al Supremo, que desestimó los argumentos de la formación.
El partido opositor ha quedado excluido de los comicios precisamente por unas acusaciones de financiación extranjera que, según su propia documentación, podrían alcanzar también a fuerzas con representación en la Duma y cercanas al poder. Ródina, por su parte, sostiene que Yábloko constituye un movimiento respaldado por Occidente que pretende debilitar tanto el proceso electoral como al Estado ruso. Su líder, Alexéi Zhuravliov, ha acusado a sus dirigentes de trabajar contra los intereses del país.
Más de 80 detenidos ante el Supremo
La jornada judicial estuvo acompañada de un dispositivo policial contra simpatizantes de Yábloko. Según el partido, decenas de personas fueron trasladadas a comisarías antes de que comenzara la vista. Entre ellas se encontraba Víktor Balabánov, candidato de la formación y testigo en el procedimiento. Los arrestos se produjeron pese a que la sesión estaba inicialmente planteada como pública, aunque finalmente el acceso quedó limitado a representantes acreditados de los partidos y periodistas.
Fuentes del partido elevaron posteriormente a más de 80 el número de detenidos. Los arrestados fueron abandonando las comisarías después de permanecer varias horas bajo custodia y ser interrogados individualmente por los agentes. Para la dirección de Yábloko, el episodio forma parte de una estrategia de intimidación contra sus simpatizantes en vísperas de las elecciones.
El mismo día, 11 años de cárcel para Lev Shlosberg
La exclusión electoral coincidió con otro golpe contra la formación. Un tribunal de la región de Pskov condenó a 11 años y un mes de prisión a Lev Shlosberg, uno de los principales dirigentes de Yábloko, por desacreditar a las Fuerzas Armadas rusas y difundir información que la Justicia considera falsa.
Shlosberg, de 63 años, llevaba bajo arresto domiciliario desde junio de 2025. El dirigente había defendido públicamente un alto el fuego y había calificado la guerra de Ucrania como una catástrofe para Rusia. Durante la vista, según su formación, mantuvo su inocencia y sostuvo que estaba siendo sometido a un proceso de naturaleza política. La legislación rusa utilizada para perseguir las críticas al Ejército se ha convertido en uno de los principales instrumentos de la represión contra las voces contrarias a la invasión de Ucrania. Shlosberg es, además, uno de los pocos dirigentes opositores que decidieron permanecer en Rusia después del endurecimiento de la represión posterior a la invasión a gran escala de Ucrania en 2022.
El caso de Shlosberg no es aislado. En junio, otro dirigente de Yábloko, Maxim Kruglov, fue condenado en Moscú a siete años de prisión por difundir deliberadamente información falsa sobre las Fuerzas Armadas. La sucesión de procedimientos judiciales y la exclusión de la formación de las elecciones dibujan un escenario cada vez más estrecho para el partido.
La dirección de Yábloko, encabezada por Nikolái Rybakov y con figuras históricas como Grigori Yavlinski, ha descrito la decisión del Supremo como un nuevo episodio de la degradación de la justicia rusa y ha asegurado que recurrirá por todas las vías legales disponibles. Organizaciones internacionales de derechos humanos también han cuestionado la condena contra Shlosberg. Amnistía Internacional la ha considerado una represalia por ejercer su libertad de expresión y defender públicamente la paz. @mundiario
