El verdadero arrepentimiento

Por: Héctor E. Contreras.

Salmo 51:1-4, 10 y 12.

En sus pasos sucesivos, este salmo debe ser siempre el modelo de la experiencia del creyente que ha pecado y que regresa a la comunión y al servicio completo del Señor. Los pasos son los siguiente:

1-) El pecado es totalmente juzgado delante de Dios, 1-6;

2-) Perdón y purificación por medio de la sangre, verso 7, primera parte;

3-) Limpiamiento, verso 7, última parte, hasta el verso 10;

4-) La plenitud del Espíritu para experimentar gozo y poder, vs. 11-12;

5-) Servicio, verso 13;

6-) Adoración, vs. 14-17.

7-) El creyente es restaurado a la comunión con Dios después de haber pecado. Esta fue la senda de la restauración de David a la comunión con Dios después de haber pecado con Betsabé. Desde el punto de vista de la dispensación de la gracia de Dios, ésta será la senda del remanente israelita que volverá arrepentido, según la declaración que se encuentra en Deuteronomio 30:1-9.

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Y vosotros sois testigos de estas cosas”, Lucas 24:45-48. Jesús abrió el entendimiento de estas personas para que comprendiesen las Escrituras. El Espíritu Santo tiene hoy esa tarea en nuestras vidas cuando escuchamos o estudiamos la Biblia. ¿Te has preguntado alguna vez cómo lograr entender un pasaje que crees ser difícil de la Biblia? A parte de leer el pasaje en su contexto, consultar a otras personas y orar, es una forma de que también se abra tu entendimiento para comprender mejor la Palabra. Lucas escribió al mundo de habla griega. Quería que supieran que el mensaje de Cristo de amor y perdón de Dios debía difundirse por todo el mundo. No debemos pasar por alto el alcance del Evangelio de Cristo. Dios quiere que todo el mundo escuche las palabras de Buenas Nuevas de salvación. Las escrituras no sólo profetizan la muerte y resurrección del Mesías, sino que decretan que el mensaje de la redención debe ser ofrecido a todas las naciones. ¡Amén! Si, amados, ¡Amén!

“Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”, Marcos 1:14-15. El ministerio de Jesús en Galilea empezó un año después del bautismo y la tentación, etapa dedicada al ministerio en Judea. El evangelio se refiere al gobierno de Dios, evidenciado en la persona y proclamación de Jesús, Marcos 1:1. Jesús anunció la inauguración de una nueva era de salvación, en la cual eran prerrequisitos el arrepentimiento y creer en el evangelio. Existe un sólo evangelio: Jesús lo predicó, lo transmitió a sus discípulos y lo encomendó a su Iglesia.

“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio”, Salmo 51:1-4. David estaba en verdad arrepentido de su adulterio con Betsabé y de mandar a asesinar a su esposo para cubrir este pecado. Sabía que sus acciones dañaron a mucha gente. Sin embargo, debido a que se arrepintió, Dios lo perdonó misericordiosamente. ¡Ningún pecado es demasiado grande para que no reciba perdón! ¿Sientes que nunca podrás acercarte a Dios porque has hecho algo temible delante de Él? Dios puede perdonarte de cualquier pecado y lo hará, porque Él es soberano; es tu creador, tu hacedor y tiene de ti misericordia. Sin embargo, aunque Dios te perdona, no borra las consecuencias naturales de tu pecado. La vida y la familia de David nunca fueron las mismas como consecuencia de lo que hizo.

Es bueno ver en esta confesión que, aunque David pecó con Betsabé, dijo que lo hecho fue contra Dios, pero con su pecado también mató a un hombre, el esposo de esta y a consecuencia de todo, también murió el niño que fue concebido producto de su pecado. Cuando alguien roba, mata o calumnia, lo hace en contra de otra persona, es decir, la víctima, pero debes tomar en cuenta que es un pecado en contra de Dios.

Todo pecado nos hiere a nosotros mismos y a otros, y finalmente ofende a Dios, porque es rebelión en contra del estilo de vida que Él demanda. Cuando te veas tentado a hacer el mal, recuerda que tu pecado es en contra de Dios y quizás te ayude a permanecer en el buen camino.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí”, Salmo 51:10. Debido a que nacemos en pecado, verso 5, nuestra inclinación natural es complacernos a nosotros mismos y no a Dios. David siguió esta inclinación cuando tomó a la esposa de otro hombre. También nosotros la seguimos cuando pecamos de cualquier forma. Al igual que David, debemos pedir a Dios que nos limpie desde adentro, verso 7, que nos limpie el corazón y el espíritu, para tener pensamientos y deseos nuevos en nosotros. La buena conducta sólo proviene de un corazón y un espíritu limpio.

“Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente”, Salmo 51:12. ¿Te has sentido estancado en tu fe alguna vez, como si todo lo hicieras automáticamente? ¿Acaso has establecido el pecado una brecha entre tú y Dios, haciéndolo parecer distante? David se sentía así. Pecó con Betsabé y el profeta Natán acababa de confrontarlo. En su oración a Dios suplicó: “Vuélveme el gozo de tu salvación”. Dios quiere que todos estemos cerca de Él y que experimentemos su vida plena y completa. Pero el pecado inconfesado hace que esta intimidad sea imposible. Si confesamos nuestros pecados delante de Dios, aún así tendremos que enfrentarnos a las consecuencias terrenales, como lo hizo David, pero Dios nos devolverá el gozo de andar con Él.

El arrepentimiento, mis amados, consiste en el nuevo nacimiento en Cristo Jesús. Esto lo encontramos en el pasaje cuando Jesús hablaba con un sabio de la ley de aquel entonces, veamos: “Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”, Juan 3:4-5. Con el arrepentimiento, un nuevo orden de vida se abre al creyente en Cristo Jesús. Ven a Él en esta hora, al terminar de leer este mensaje que viene de Dios para tu vida. Sean bendecidos, mis amados.

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