Fracaso histórico del Manchester United tras dejarse remontar ante el Brighton

Un clásico ya en Old Trafford. Aún no ha llegado el otoño, todavía brilla el sol en Manchester, y el United ya está sumergido en una profunda crisis de resultados. Necesitaba ganar el conjunto que dirige Michael Carrick para devolver algo de fe a su hinchada y evitar la decepción del curso pasado, cuando fueron eliminados de las dos competiciones coperas a las primeras de cambio. La noche terminó con la grada desquiciada, abucheando los errores constantes de un equipo que tiró por la borda una ventaja de dos goles para quedar fuera de la Copa de la Liga.

Durante las horas previas al choque, el foco mediático estuvo sobre la figura de JJ Gabriel al borrarse de la convocatoria que le iba a convertir, a sus 15 años, en el futbolista más joven en la historia del club. En un sorprendente giro de guion, el jugador pidió salir de la entidad inglesa, generando un terremoto interno en un vestuario ya agitado tras el empate contra el Everton y la derrota en el derbi frente al Manchester City. Con este tenso panorama, las grietas institucionales y deportivas volvían a quedar al descubierto antes de rodar el balón.

La oportunidad en el once titular fue para Shea Lacey, extremo de 19 años nacido en Liverpool, quien salió decidido a alegrar el enrarecido ambiente de la grada local. Su primera incursión por la banda derecha fue muy celebrada por la afición, pero lo mejor llegó en el minuto ocho de partido. Lacey recibió en el área escorado, recortó con compostura hacia dentro y sacó un disparo ajustado que superó la estirada de Steele para colocar el 1-0 y estrenar su casillero goleador con el primer equipo.

Apenas dos minutos después de la diana inicial, el propio Lacey estuvo cerca de firmar un doblete estelar. Marcus Rashford arrancó por el perfil izquierdo desbordando a tres rivales antes de plantar cara al guardameta rival, cuyo rechace quedó suelto en el corazón del área. Lacey amagó con el remate, pero fue Mason Mount quien llegó desde atrás para conectar una precisa volea a la red y poner un contundente 2-0 que presagiaba una noche plácida para los hombres de Carrick.

Sin embargo, los Red Devils se confiaron en exceso tras el fulgurante inicio y cedieron la iniciativa del juego al conjunto visitante. El Brighton fue adueñándose de la pelota y avisó con disparos lejanos de Boscagli y Yalcouyé ante la pasividad local. La falta de tensión se pagó cara en la última acción del primer tiempo, cuando la zaga del United se desentendió de la jugada pidiendo una falta inexistente y Hadjam puso un envío cruzado que Kostoulas aprovechó para acortar distancias justo antes del descanso.

Remontada estelar de los Seagulls y abucheos en Old Trafford

La reanudación no corrigió la apatía del Manchester United y el castigo definitivo llegó a los veinte minutos del segundo acto. Un mal despeje de Diogo Dalot a tierra de nadie permitió a Vuskovic ganar el duelo aéreo en el centro del campo y prolongar el balón de cabeza. El capitán del Brighton, Pascal Gross, recibió libre de marca dentro del área y batió con absoluta tranquilidad a Darlow para sellar la igualada ante el estupor del público presente en el estadio.

Apenas cinco minutos después de encajar el empate, la fragilidad defensiva del cuadro local volvió a quedar expuesta de forma dramática. En una rápida transición montada por los visitantes, Kostoulas encaró el área y puso un pase de la muerte perfecto para que De Cuyper culminara la remontada al fondo de las mallas. La zaga de los Red Devils volvió a verse superada por completo en la lectura de la jugada, desatando la indignación en las gradas.

Los movimientos desde el banquillo por parte de Michael Carrick no surtieron el efecto deseado en la recta final del choque. Pese a dar entrada a piezas de refresco tras el 2-3 en el marcador, el equipo careció de ideas claras y de empuje colectivo para poner en apuros la portería de Steele. Las prisas y el desorden táctico terminaron por consumir las últimas opciones de buscar al menos la tanda de penaltis.

El silbatazo final certificó la eliminación del Manchester United y desató una atronadora pitada en Old Trafford hacia los jugadores y el cuerpo técnico. La hinchada expresó de forma contundente su desacuerdo con la imagen mostrada por el equipo, que vuelve a quedar apeado prematuramente de un torneo copero. La figura de Carrick queda en una posición de máxima vulnerabilidad tras encadenar otro tropiezo de gran impacto en el arranque del curso.

Por su parte, el Brighton celebra una victoria de enorme prestigio que le permite certificar su billete a la cuarta ronda de la Copa de la Liga. El cuadro de los seagulls supo mantener la fe tras un inicio adverso, explotando al máximo los desajustes de su rival para firmar una noche memorable en Mánchester. Mientras los visitantes festejaron el pase con sus aficionados desplazados, en la acera local se abre un nuevo periodo de turbulencias e incertidumbre sobre el rumbo del proyecto.  @mundiario