En un acto por los 210 años de la independencia de Venezuela, el líder opositor ha dicho que su Gobierno se mantendrá firme para presionar a Nicolás Maduro para que abandone el poder, y lograr de esa manera un cambio político en su país. Esta promesa la ha mantenido Guaidó desde hace dos años cuando asumió el cargo de presidente interino, pero en ese tiempo el dirigente no ha podido deponer al presidente chavista, pese a tener un amplio respaldo de la comunidad internacional.
Guaidó ha dejado de condenar las elecciones y ha mostrado esta vez una pequeña muestra de interés por participar en ellas. La semana pasada, el régimen venezolano reactivó la extinta tarjeta unitaria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para así motivar al sector mayoritario de la oposición a participar, pero Guaidó ha insistido en las mínimas garantías para que se celebren elecciones en el país. El líder opositor ha mostrado recelo ante este anuncio y ha dicho que la decisión es «insuficiente» y que no se trata de «concesiones ni regalos» sino un reconocimiento de la hostilidad política que ha impuesto el régimen contra este sector político.
La oposición venezolana dejó de participar en elecciones en 2017 cuando el chavismo llevó adelante los comicios para una Asamblea Nacional Constituyente. En diciembre pasado, Guaidó se negó a ir a las urnas para renovar los escaños del Parlamento, y en enero conformó un Parlamento paralelo, luego que el chavismo ganara con amplia mayoría la Asamblea Nacional. Y al igual que la comunidad internacional, la oposición que lidera Juan Guaidó dijo que las elecciones del 6 de diciembre se tradujeron en una farsa, y denunció falta de transparencia y de “garantías mínimas de transparencia”.
