La ruptura entre Volodímir Zelenski y Mykhailo Fedorov se recrudece. El que fuera uno de los rostros más eficaces y populares de la primera generación del Gobierno surgido con el presidente ucraniano en 2019 ha dejado de reclamar únicamente su regreso al Ministerio de Defensa. Ahora plantea una cuestión mucho más sensible en el cómo devolver a Ucrania la posibilidad de elegir a sus dirigentes mientras continúa la guerra contra Rusia.
Fedorov no anunció una candidatura ni pronunció directamente el nombre de Zelenski. Pero su mensaje difícilmente podía interpretarse de otra manera. En un vídeo de nueve minutos denunció una “crisis sistémica de gobernanza”, cuestionó los nombramientos basados en la lealtad personal y reclamó un mecanismo “legal, seguro y realista” para recuperar el proceso electoral.
“Rusia no puede tomar como rehén a la democracia”, afirmó el exministro. Para Fedorov, mantener las elecciones suspendidas indefinidamente permitiría al Kremlin condicionar de facto cuándo los ucranianos pueden volver a votar. Para el Gobierno, en cambio, la ley marcial, la ocupación de los territorios del este, los millones de desplazados y la presencia de más de un millón de militares hacen extraordinariamente difícil organizar unos comicios libres y seguros.
El pulso se produce después de que Zelenski cerrara definitivamente la posibilidad de que Fedorov regresara al Ministerio de Defensa. La Rada Suprema aprobó con 312 votos el nombramiento de Yevhen Khmara, un veterano del Servicio de Seguridad de Ucrania y antiguo responsable de la unidad Alfa, para ocupar el puesto. El movimiento pone fin a semanas de especulaciones y protestas que reclamaban la restitución de Fedorov.
El exministro había sido cesado de Defensa en julio, apenas seis meses después de asumir el cargo. Su salida provocó movilizaciones en Kiev y otras ciudades y alimentó la percepción de que había sido apartado por intentar introducir cambios demasiado profundos en el sistema de adquisiciones militares. La hoja de ruta consistía en trasladar al Ministerio de Defensa la cultura que había desarrollado como ministro de Transformación Digital: concursos, datos, controles, experimentación tecnológica y evaluación de resultados.
Fedorov sostiene que esas reformas generaron resistencias dentro del aparato militar y político, con la oposición del ortodoxo exjefe del Estado Mayor Oleksandr Sirski. Zelenski nunca ofreció una explicación suficientemente detallada sobre su destitución. Ahora el nombramiento de Khmara hace irreversible, al menos de momento, el divorcio político.
Ukraine’s ousted defense minister Mykhailo Fedorov called for wartime elections in a video address, arguing the nation faced a crisis of governance, in the biggest internal challenge to President Volodymyr Zelenskiy since Russia’s invasion https://t.co/DJRxjcWH6t pic.twitter.com/b72CVNvj4Q
— Reuters (@Reuters) August 19, 2026
La corrupción vuelve a golpear al entorno presidencial
La evolución de Fedorov resulta especialmente significativa porque no se trata de un opositor tradicional. Tiene 35 años y pertenece a la generación liberal que llevó a Zelenski al poder. Con 28 años llegó al Gobierno como ministro de Transformación Digital y se convirtió en uno de los principales símbolos de la modernización tecnológica del Estado ucraniano. El perfil menos emocional que el de Zelenski y más asociado a la eficacia administrativa de la tecnocracia, le permitió construir una base de apoyo propia entre jóvenes, voluntarios y sectores vinculados a la innovación y la defensa tecnológica.
Sin embargo, la salida de Defensa ha terminado transformando esa popularidad en capital político. Y su último discurso apunta precisamente hacia ese terreno. Fedorov no atacó al nuevo ministro por sus capacidades, sino que estableció una regla de responsabilidad que puede interpretarse como una advertencia al conjunto del poder. “Si recibiste autoridad, responde por el resultado. Si recibiste un presupuesto, muestra qué se consiguió. Si recibiste un cargo, explica qué lograste”, esbozó el exministro para su sucesor en el vídeo, en el que también criticó la cultura política basada en la lealtad personal en el seno del Gobierno.
El desafío, además, coincide con una nueva investigación de la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU), sobre una presunta organización criminal en la que aparecerían implicados altos funcionarios próximos a la Presidencia. La operación ha incluido registros relacionados con Iryna Mudra, hasta ahora subjefa del equipo presidencial, así como con el diputado Vadym Stolar y el exparlamentario Maksym Mykytas. Posteriormente, Zelenski destituyó a Mudra.
El caso está relacionado con una supuesta operación de blanqueo de unos 150 millones de grivnas, casi tres millones de euros, según la información difundida sobre la investigación. Además, golpea de lleno a Zelenski porque se suma al denominado caso Midas, una investigación por amaños de contratos y sobornos en el sector energético que ha salpicado a figuras del anillo cercano del presidente, incluyendo a su entonces jefe de Gabinete, Andrii Yermak.
Cuándo puede votar Ucrania
La reclamación electoral del exministro choca con un obstáculo fundamental, la ley marcial impide celebrar elecciones en Ucrania mientras permanezca vigente. El mandato ordinario de Zelenski terminó en mayo de 2024. Sin embargo, su continuidad en el cargo está respaldada por el marco constitucional ucraniano, que establece que el presidente permanece en funciones hasta la toma de posesión de su sucesor. No existe, por tanto, un vacío de poder formal. Pero sí existe una anomalía política cada vez más difícil de ignorar:
Sin embargo, Ucrania lleva años sin celebrar elecciones nacionales y la dificultad de organizar unos comicios en plena guerra es enorme. Millones de ucranianos viven fuera del país, otros permanecen en territorios ocupados por Rusia y una parte sustancial de la población está desplazada internamente con más de un millón de ciudadanos integrados en las Fuerzas Armadas. A todo ello se añade la amenaza constante de ataques rusos contra infraestructuras y centros urbanos, y el complejo desafío de desplegar las urnas electorales cuando varias provincias permanecen bajo control total o parcial del Kremlin.
Fedorov no ignora esos obstáculos. Su propuesta consiste precisamente en buscar un mecanismo específico que permita recuperar la competición democrática sin poner en riesgo la seguridad nacional. La cuestión, por tanto, ya no es únicamente si Ucrania puede celebrar elecciones mañana. Es quién debe decidir las condiciones para volver a las urnas y hasta cuándo puede prolongarse una excepcionalidad creada por la guerra.
Todavía es demasiado pronto para hablar de candidatura. Pero los datos demoscópicos explican por qué su movimiento despierta tanta atención. Una encuesta de SOCIS realizada entre finales de julio y comienzos de agosto situaba a Fedorov con un 13,1 % en una hipotética primera vuelta presidencial, por detrás de Zelenski y del antiguo comandante en jefe Valeri Zaluzhni. El dato más llamativo aparece en una eventual segunda vuelta donde, según ese sondeo, el exministro se impondría al presidente entre los votantes decididos. @mundiario
