Irán y Omán perfilan un acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz: qué se negocia

Durante meses, el estrecho de Ormuz ha permanecido en el centro de la mayor crisis geopolítica del Golfo Pérsico. Desde el inicio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, el tránsito por este corredor marítimo —por el que antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado— se ha convertido en uno de los principales focos de tensión internacional.

Ahora, según Reuters y las declaraciones oficiales del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Irán y Omán han dado un paso significativo al alcanzar un entendimiento sobre los parámetros geográficos de una futura ruta de navegación a través del estrecho. Sin embargo, presentar este avance como un acuerdo cerrado sería prematuro. Tanto las autoridades iraníes como diversas fuentes consultadas por la agencia insisten en que todavía quedan aspectos esenciales por resolver.

La negociación, por tanto, ha entrado en una fase decisiva, aunque continúa rodeada de incertidumbre política, militar y diplomática.

Según explicó el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, ambos países ya han consensuado las coordenadas geográficas del recorrido que seguirán los buques. Asimismo, aseguró que el comunicado conjunto que recogerá los principales puntos del entendimiento se encuentra en la fase final de revisión, siempre que, en sus palabras, «terceras partes» no obstaculicen el proceso.

Reuters confirmó que las conversaciones avanzan y citó tanto a fuentes iraníes como a responsables regionales conocedores de las negociaciones. No obstante, la propia agencia subraya que el pacto definitivo todavía no está cerrado y que continúan negociándose aspectos fundamentales de su aplicación.

Precisamente ahí reside la diferencia entre el mensaje político y la realidad diplomática: existe un marco de entendimiento, pero no un acuerdo plenamente operativo.

El punto más delicado: el control iraní del estrecho

Según varias fuentes anónimas consultadas por los medios internacionales, uno de los elementos que se negocian contempla que Irán ejerza algún tipo de control sobre los buques que entren en el Golfo Pérsico a través del estrecho de Ormuz. Las mismas fuentes señalaron que esta posibilidad representaría una de las mayores concesiones realizadas hasta ahora por los países implicados.

Sin embargo, Reuters también precisa que todavía no existe consenso sobre qué significaría exactamente ese «control». Mientras Teherán aspiraría a disponer de autoridad sobre el tránsito marítimo, los países árabes del Golfo estarían defendiendo que las inspecciones sean supervisadas por mecanismos regionales y que cualquier pago asociado al paso de los buques tenga carácter voluntario.

Otra cuestión pendiente sería determinar qué competencias tendría Irán sobre las embarcaciones que abandonan el Golfo en dirección al océano Índico. En consecuencia, el núcleo de la negociación ya no gira únicamente en torno a abrir la navegación, sino a definir quién administrará esa reapertura y bajo qué reglas.

También se informa de que Irán habría planteado cobrar tasas situadas entre el 5 % y el 7 % del valor de la carga transportada por los buques. Omán estaría defendiendo importes considerablemente inferiores, alrededor del 3 %, mientras que Estados Unidos mantendría su posición de rechazar cualquier sistema obligatorio de tarifas.

Algunos negociadores consideran que una posible solución pasaría por establecer pagos formalmente voluntarios, aunque en la práctica muchas navieras podrían optar por abonarlos para minimizar riesgos durante la travesía. Por ahora, ninguna de estas fórmulas ha sido confirmada oficialmente por los gobiernos implicados.

Trump habla de un acuerdo inminente, pero Teherán rebaja las expectativas

Aunque las conversaciones avanzan, el Gobierno iraní mantiene que la eventual firma del acuerdo no significará automáticamente que el estrecho vuelva a ser completamente seguro. Baghaei sostuvo que continúan existiendo amenazas derivadas, según afirmó, del despliegue militar estadounidense y de otras acciones que Teherán considera hostiles.

Esta posición refleja que, para Irán, la negociación sobre Ormuz no puede desligarse del contexto estratégico generado tras meses de enfrentamientos militares. Es decir, incluso si la navegación se normaliza parcialmente, la percepción de riesgo seguirá condicionando la actividad comercial y el coste de los seguros marítimos.

En paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado en los últimos días que un acuerdo podría alcanzarse de manera inminente e incluso afirmó públicamente que el estrecho podría reabrirse «muy pronto». Sin embargo, esa visión no coincide plenamente con la transmitida desde Teherán.

Fuentes iraníes consultadas por Reuters aseguraron que todavía existen diferencias relevantes y recordaron que «el diablo está en los detalles», una expresión utilizada para describir la complejidad de la negociación. Esas mismas fuentes advirtieron además de que cualquier declaración política o movimiento inesperado podría alterar unas conversaciones que continúan siendo extremadamente frágiles.

Desde hace décadas, Mascate mantiene relaciones relativamente estables tanto con Irán como con Estados Unidos y con las monarquías del Golfo, lo que le ha permitido desempeñar en numerosas ocasiones funciones de mediación regional.

En esta ocasión, Omán no actúa únicamente como facilitador diplomático, sino que, al compartir con Irán la gestión geográfica del estrecho, su participación resulta imprescindible para cualquier mecanismo destinado a normalizar el tránsito marítimo. Este posible acuerdo, sin embargo, supera ampliamente el ámbito marítimo, ya que una reapertura estable de Ormuz podría reducir parte de la incertidumbre que durante meses ha afectado a los precios del petróleo y del gas en los mercados internacionales..

Sin embargo, Reuters advierte de que todavía no puede darse por hecho que las conversaciones culminen con éxito. Persisten diferencias sobre el grado de autoridad iraní, el sistema de supervisión del tránsito, el eventual cobro de tasas y las garantías de seguridad para la navegación. @mundiario