Por Andrés Tejada.
La economía dominicana descansa sobre pilares externos, los cuales hacen que ante situaciones convulsas y de incertidumbre a nivel internacional, mayormente de EEUU, nosotros como nación pequeña e insular seamos tambaleados y sacudidos ante esas eventualidades.
A pesar de un inflación de cerca de 2 digitos, a nuestro país le fue muy bien este año 2022 recién transcurrido, pues, cerramos con 5% de crecimiento económico con un PIB por encima de los 100 mil millones de dólares. Los sectores económicos más pujantes fueron las zonas francas, comercio y servicios, turismo, comunicación, y sobretodo construcción.
Hubo una contracción en el renglón agricultura, debido a la parálisis mundial de la economía debido al covid-19, los problemas de producción y logística, y agrabado por la invasión Rusa a Ucrania. Este año la proyección del Banco Central de la República Dominicana, del FMI y el Banco Mundial son de un menor crecimiento, quizás un 4% .
Todo va a depender de que la economía norteamericana no entre en recesión y podamos seguir exportando al gran país del norte, que sus ciudadanos sigan viniendo al país a vacacionar y gastar dinero, y sobretodo que los dominicanos residentes en Estados Unidos y Europa puedan seguir enviando dinero al país.
En el año 2022 cerramos con ingresos cercanos a los US$39 mil millones de dólares, lo que ayudó a que el peso dominicano se apreciara en un 8% aproximadamente. Sin embargo, la tasa hoy va hacia arriba, y ya está al 57 por uno. Nuestra economía es muy dependiente de la de EEUU. Si allá hay inflación, recesión y poca productividad, entonces aquí hay menos remesas, menos turismo y menos exportaciones.
Ojalá en el futuro seamos menos dependientes de la globalizacion y de los factores externos y podamos hacer frente a cualquier crisis con más eficiencia para el bienestar de nuestra nación.




