La inmensa capacidad marítima de China podría tener una utilidad que va mucho más allá del comercio internacional. El analista chino Li Jin ha planteado que determinados buques civiles podrían ser incorporados a operaciones de apoyo militar si el país afrontara un conflicto armado.
La propuesta aparece en la edición impresa de Defence Industry Conversion in China y parte de una idea sencilla: una flota mercante de grandes dimensiones constituye también una reserva potencial de capacidad logística. Buques diseñados para transportar mercancías podrían emplearse para mover equipos, combustible, suministros o personal allí donde fuese necesario.
No se trataría, por tanto, de convertir cargueros en barcos de combate, sino de aprovechar sus capacidades para reforzar la infraestructura logística de las Fuerzas Armadas.
El precedente que dejó la Guerra de las Malvinas
Li Jin encuentra un antecedente claro en Reino Unido. Durante la Guerra de las Malvinas de 1982, Londres recurrió a numerosos barcos civiles para sostener el despliegue militar a miles de kilómetros de territorio británico.
Aquellas embarcaciones permitieron transportar material, combustible y aeronaves, además de colaborar en tareas médicas y de abastecimiento. La experiencia demostró hasta qué punto una flota comercial puede complementar a los medios militares cuando una operación exige mover grandes cantidades de recursos con rapidez.
Para China, la lección sería especialmente relevante por el tamaño de su sector marítimo. En un escenario de crisis, disponer previamente de información sobre los barcos que podrían resultar útiles permitiría reducir los tiempos de respuesta y organizar su incorporación a una operación logística.
El reto: convertir una flota comercial en una capacidad preparada
La propuesta de Li Jin no se limita a utilizar barcos civiles llegado el momento. El analista considera necesario establecer de antemano un sistema que determine cómo se produciría esa movilización.
Entre las cuestiones pendientes estarían las cadenas de mando, las comunicaciones, las responsabilidades de las tripulaciones y las compensaciones económicas para las empresas propietarias. También sería necesario identificar qué embarcaciones reúnen las características apropiadas.
Por ello, plantea crear una base de datos con información sobre velocidad, capacidad de carga, propiedad y preparación de las tripulaciones. El objetivo sería conocer con precisión qué recursos podrían movilizarse y para qué funciones.
La iniciativa refleja una tendencia más amplia: en una guerra moderna, la capacidad logística puede ser tan importante como el armamento. Para China, preparar su enorme flota comercial para desempeñar determinadas funciones de apoyo supondría disponer de una reserva adicional de transporte sin necesidad de construir todos esos medios específicamente para uso militar. @mundiario

