La crisis provocada por los grandes incendios que afectan simultáneamente a España y Francia ha obligado a la Unión Europea a activar uno de sus principales instrumentos de respuesta ante catástrofes.
La Comisión Europea ha puesto en marcha el Mecanismo de Protección Civil de la UE tras recibir las solicitudes de ayuda remitidas por ambos países y ha movilizado siete aeronaves de la flota estratégica rescEU, cuatro de ellas destinadas a España y otras cinco —tres aviones y dos helicópteros— para apoyar las labores de extinción en Francia.
En el caso español, la respuesta comunitaria llegará desde Grecia e Italia, que han enviado dos aviones anfibios Canadair CL-415 cada uno para reforzar el dispositivo desplegado en los incendios que mantienen bajo emergencia nacional a la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, en Castilla y León.
La movilización europea llega acompañada de una advertencia poco habitual desde la Comisión. “Nos estamos preparando para una situación grave”, ha reconocido una portavoz comunitaria al alertar de que Europa afrontará fenómenos meteorológicos extremos “con mayor frecuencia” y con una intensidad creciente.
“Obviamente esperamos que no se desate el infierno, pero nos preparamos para ello”, ha resumido gráficamente el Ejecutivo comunitario. El mensaje refleja la preocupación existente en Bruselas ante una campaña de incendios que apenas acaba de comenzar y que ya ha obligado a activar el mayor despliegue preventivo de la historia del mecanismo europeo.
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— UME (@UMEgob) July 24, 2026
Así funciona la reserva rescEU
La petición española fue remitida el jueves por la noche, cuando la evolución de los incendios de Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Burgohondo llevó al Gobierno a declarar la emergencia de interés nacional. Madrid solicitó inicialmente cuatro aeronaves de ala fija. Grecia ofreció dos Canadair CL-415 y, pocas horas después, Italia completó el dispositivo con otros dos aparatos del mismo modelo. La Comisión Europea ha confirmado que las cuatro aeronaves ya forman parte del operativo coordinado para contener unos incendios que han obligado a evacuar a más de 60.000 personas entre Madrid y Ávila.
España no ha sido el único país que ha recurrido al mecanismo europeo. Francia solicitó igualmente asistencia tras la rápida expansión de varios incendios en la región próxima a Burdeos. En su caso, Bruselas ha coordinado el envío de tres aviones de extinción y dos helicópteros procedentes de distintos Estados miembros. “Esto es la solidaridad europea en acción”, ha destacado la Comisión al presentar el despliegue.
Aunque la coordinación corresponde a Bruselas, los medios no parten desde instituciones europeas. Los aviones permanecen desplegados durante todo el año en distintos países participantes y solo son enviados cuando un Estado solicita formalmente ayuda. El sistema europeo funciona en dos niveles. El primero corresponde al Mecanismo de Protección Civil, mediante el que los Estados ponen voluntariamente recursos a disposición de otros socios. Cuando esa capacidad resulta insuficiente entra en funcionamiento rescEU, la reserva estratégica financiada íntegramente por la Comisión Europea.
Actualmente la Unión dispone de una flota de 22 aviones y cinco helicópteros especializados en incendios forestales, además de 777 bomberos procedentes de 14 países que este verano permanecen preposicionados en las zonas con mayor riesgo del Mediterráneo.
La activación coincide con el verano en el que Bruselas había preparado el dispositivo preventivo más ambicioso desde la creación del programa. La Comisión ha invertido además cerca de 600 millones de euros en la adquisición de 12 nuevos aviones de extinción que comenzarán a incorporarse progresivamente a partir de 2027. El objetivo es reforzar una capacidad que se ha revelado insuficiente en los últimos años. En 2022 ardieron unas 660.000 hectáreas en la Unión Europea. Tres años después, en 2025, esa cifra superó por primera vez el millón de hectáreas calcinadas, convirtiéndose en la peor temporada registrada hasta la fecha.
El calor, principal responsable
La preocupación europea también se apoya en los últimos estudios científicos. Un informe elaborado por la iniciativa internacional World Weather Attribution concluye que la sequía que atraviesa actualmente Europa responde sobre todo al incremento de las temperaturas más que a la ausencia de precipitaciones.
Ese calor extremo reseca directamente los suelos, favoreciendo incendios mucho más intensos y difíciles de controlar. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) ya había advertido a comienzos de julio de que Europa occidental acababa de registrar el junio más cálido desde que existen mediciones, vinculando esa anomalía térmica al incremento del riesgo de incendios en la Península Ibérica y el sur de Francia.
Junto a los medios aéreos, Bruselas ha activado también el sistema de observación por satélite Copernicus. Las imágenes obtenidas por los satélites Sentinel permiten localizar focos activos, calcular la evolución de los incendios, delimitar los perímetros quemados y suministrar información casi en tiempo real a los responsables de Protección Civil.
Los fuegos de Madrid y Ávila dejan más de 60.000 evacuados y confinados mientras se intenta evitar su unión en un «macroincendio» https://t.co/pVMvzUhjnz pic.twitter.com/xomaBovFKn
— elDiario.es (@eldiarioes) July 24, 2026
Es la misma tecnología que alimenta el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS), una de las principales herramientas utilizadas por los servicios de emergencia para seguir la evolución de los grandes incendios que afectan al continente.
La movilización de estos recursos confirma que la campaña de incendios de 2026 ha dejado de ser un problema exclusivamente nacional para convertirse en una emergencia de dimensión europea, en un contexto climático que Bruselas considera cada vez más exigente y para el que anticipa una respuesta permanente durante los próximos años. @mundiario

