En cualquier caso, la participación entre los miembros del partido ha sido del 64,31% de los aproximadamente 400.000 militantes de la CDU. El 53,4% votó a través de internet y el 46,6% envió cartas con su voto, lo que confirma el temor de la Ejecutiva acerca de las dificultades que encuentran todavía para la participación virtual muchos de sus miembros, especialmente los de más edad. Ningún otro partido alemán ha podido movilizar a tantos militantes en sus votaciones internas. Sólo el 61,6% de Los Verdes estuvieron interesados en votar los últimos candidatos electorales y sólo el 56% de los camaradas socialdemócratas votaron por la presidencia del SPD.
Rival de Merkel
Durante los últimos 16 años, Merz ha sido el histórico rival de Angela Merkel dentro de la familia conservadora alemana y llevaba 15 años esperando este momento. Ya optó a la presidencia en 2018 y en 2020, pero fue derrotado por los centristas Annegret Kramp Karrenbauer, primero, y Armin Laschet, después. Abanderando ahora los valores y esencias tradicionales del partido conservador, promete ahora devolver a la CDU a los tiempos en los que alcanzaba el 40% en los comicios. «Lo consideran capaz de volver a tomar el timón de la CDU y por eso lo han votado», explica Stefan Marschall, de la Universidad Heinrich-Heine, «su mensaje seduce de puertas adentro porque promete recuperar los votantes que se fueron por la crisis de los refugiados, aunque está por ver que lo consiga».
Lo cierto es que, aunque no cuenta con muchos apoyos en la estructura del partido, a la que a permanecido ajeno todos estos años, sí cuenta con un apoyo fundamental, el de Wolfgang Schäuble, cuyo último puesto, esta pasada legislatura, ha sido el de presidente del Bundestag y conocido en Europa por haber sido el ministro de Finanzas de Merkel durante la crisis del euro. Se han alineado con él el presidente de la sección de Berlín, Kei Wegner, que asegura que «es lo que nuestro partido necesita», y el portavoz en materia financiera, Christian von Stetten, que advierte de que «vivimos tiempos económicamente muy inciertos en los que hace falta una figura como Merz».
Abogado de profesión, casado y con tres hijos, Merz asesora a grandes empresas, ha trabajado para Mayer Brown, Wintertur o el Borusia de Dortmund y ha sido presidente del consejo de supervisión de BlackRoch Alemania, la mayor gestora de fondos del mundo. Merz se declara europeísta y ferviente atlantista. Es un hombre rico y sus ideas económicas se relacionan con el neoliberalismo de los noventa. Pero su figura no parece lejana al electorado y todas las encuestas previas a las elecciones generales del 26 de septiembre señalaban que, si él hubiera sido el candidato, la CDU habría ganado en las urnas. Lo que ocurrió, por el contrario, fue que la CDU se hundió hasta el 24,1% frente al 25,7% del SPD. Revertir ese resultado es la misión que las bases cristianodemócratas han encargado a Friedriz Merz.


