El informador ejercía como director del portal web ‘Monitor Michoacán’ y, según la prensa mexicana, habría recibido amenazas tras el asesinato de su compañero Roberto Toledo que se perpetró a la salida de las instalaciones de este portal web de noticias. Toledo, era subordinado de Linares, y se convirtió en el cuarto periodista muerto en la nación hermana en enero, el mes más violento en décadas contra la prensa mexicana. Este reciente deceso de hace dos meses fue narrado, tan sólo minutos después por su jefe, el ahora asesinado Armando Linares.
En la retransmisión denunciaba el angustioso fallecimiento de su amigo y compañero. Linares, un valiente informador expresaba su repudio y tristeza en cinco minutos de retransmisión en la que narró con ahínco lo sucedido: «Exhibir corrupciones de gobiernos corruptos, de funcionarios y de políticos corruptos, en el día de hoy, nos llevó a la muerte de uno de nuestros compañeros», sentenciaba por entonces.
El director del informativo no se aplacó con la muerte de Toledo y declaró su intención de «llevar hasta las últimas consecuencias» el deceso de su camarada. Desde ABC nos quedamos con la célebre frase en la que informaba que su única defensa es una pluma y una libreta. Estremece comprobar como el propio Linares ha sido quitado de en medio y sólo continúa en la dirección del portal web Joel Vera, como subdirector, y otros cinco empleados.
Tal y como avisó en su momento la plataforma Artículo 19, las autoridades tienen que tomar la labor periodística como línea de investigación. La retransmisión casi en vivo del asesinato, recuerda a la solicitud de la periodista de Tijuana, Lourdes Maldonado, que pidió ayuda «porque temía por su vida» en la Mañanera (rueda de prensa) ante el presidente y que fue asesinada también a la puerta de su casa. La situación es crítica para la profesión como demuestra la denuncia desde el Parlamento Europeo que definió a México como el lugar más peligroso para los periodistas fuera de una zona oficial de guerra

