Irán diseña un plan para golpear objetivos militares de EE UU en Europa si Trump aviva la guerra

Irán estaría evaluando llevar la guerra más allá de Oriente Próximo si Donald Trump ordena una nueva ofensiva contra territorio o infraestructuras iraníes. Según fuentes próximas al régimen citadas por el Financial Times, entre los objetivos estudiados figuran instalaciones militares estadounidenses en Bulgaria y Chipre, mientras la Guardia Revolucionaria amenaza también a los países del Golfo que faciliten operaciones norteamericanas.

Según fuentes próximas al régimen iraní consultadas por el diario británico, las fuerzas de Teherán han estudiado la posibilidad de atacar activos militares estadounidenses en el sureste de Europa como represalia ante una nueva ofensiva de Washington. Entre los escenarios contemplados aparecen las instalaciones estadounidenses con activos y soldados desplegados en suelo europeo.

No se trata, al menos por ahora, de una decisión de ataque. El régimen de los ayatolás desliza los supuestos escenarios de represalia que los mandos iraníes estarían manejando en sus cálculos militares, para hacerle a Washington más costoso mantener el curso de la guerra. Pero su mera consideración revela hasta qué punto se ha endurecido la posición de Teherán después del fracaso de las negociaciones y de la creciente presión de Trump para reabrir el estrecho de Ormuz.

De entre los objetivos barajeados, el país balcánico tiene una relevancia especial. Sofía autorizó recientemente el uso de la base aérea de Bezmer para aviones estadounidenses de reabastecimiento, convirtiendo una instalación situada en el sureste europeo en un posible elemento de apoyo logístico a las operaciones de Washington. Por su parte, la isla mediterránea alberga instalaciones militares británicas y una de ellas, Akrotiri, fue alcanzada por un dron en marzo en un episodio que las autoridades occidentales vincularon con Irán o con fuerzas afines a Teherán.

Las fuentes citadas por el Financial Times señalan que las fuerzas iraníes han evaluado también posibles ataques contra objetivos relacionados con Estados Unidos en territorio chipriota. La advertencia es particularmente seria porque implica una ampliación geográfica del conflicto. Hasta ahora, la respuesta iraní se había concentrado principalmente en bases estadounidenses, infraestructuras energéticas y otros intereses de Washington en Oriente Próximo.

La amenaza de los misiles iraníes

Los analistas consultados por el diario británico consideran que Irán dispone de capacidades para intentar alcanzar objetivos situados en el sur y el sureste de Europa mediante misiles balísticos de alcance medio, aunque advierten de que la capacidad iraní para producir daños efectivos a grandes distancias no es tan amplia.  No obstante, Teherán ya ha demostrado que está dispuesto a intentar golpear objetivos situados lejos de sus fronteras. Tras el comienzo de la guerra, Estados Unidos acusó a Irán de lanzar misiles contra Diego García, la estratégica instalación militar conjunta de Estados Unidos y Reino Unido en el océano Índico.

Una de las fuentes citadas por el Financial Times resume esa lógica al advertir de que, si Washington golpea infraestructuras iraníes de manera suficientemente contundente, el conflicto podría “ir más allá de la región y alcanzar Europa”.

El principal foco de la crisis sigue siendo el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte esencial del comercio mundial de petróleo. Las negociaciones entre Washington y Teherán para reabrir la vía marítima están bloqueadas. Trump afirmó el martes que no existen conversaciones ni encuentros programados con Irán, mientras Teherán mantiene que el estrecho continuará cerrado hasta que Estados Unidos levante determinadas medidas de presión y cumpla las condiciones pactadas durante las conversaciones anteriores.

El enfrentamiento tiene además una dimensión económica inmediata. El precio del Brent cerró el martes en torno a los 91 dólares por barril, en máximos de varias semanas, ante el temor de que la crisis prolongue las restricciones al transporte marítimo.  Trump ha llegado incluso a amenazar con bombardear Omán, tradicional intermediario entre Washington y Teherán, si considera que Mascate obstaculiza un acuerdo sobre Ormuz. La retórica presidencial y la respuesta iraní se retroalimentan.

Teherán eleva la amenaza contra los países del Golfo

La escalada tampoco se limita a Estados Unidos. Irán ha endurecido sus advertencias contra los países árabes que permiten utilizar su territorio o sus instalaciones para apoyar las operaciones estadounidenses. El jefe del Estado Mayor iraní, el general Ali Abdollahi, afirmó que cualquier país que facilite ayuda al Ejército estadounidense será considerado partícipe de sus operaciones militares.

El mensaje llega después de que Emiratos Árabes Unidos denunciara el lanzamiento de dos misiles balísticos iraníes contra objetivos vinculados al tráfico marítimo. Teherán ha negado las acusaciones y las ha calificado de infundadas.  Abu Dabi ha respondido con una medida extraordinaria: la suspensión de las operaciones comerciales, financieras y económicas con Irán.

El movimiento golpea a un país que durante años ha sido uno de los principales canales económicos de Teherán para sortear parte del impacto de las sanciones internacionales.  Así, la guerra empieza a fracturar incluso relaciones que hasta ahora habían funcionado como válvulas de seguridad económica y diplomática. @mundiario