Merz arropa al flanco oriental de la OTAN frente a Rusia en vísperas de la cumbre de Ankara

La cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que se celebrará los próximos 7 y 8 de julio en Ankara llega precedida de una imagen cuidadosamente construida por Berlín. El canciller Friedrich Merz quiso reunir este viernes a los dirigentes de Estonia, Letonia y Lituania para enviar el mensaje de que la defensa del Báltico se ha convertido en una prioridad estratégica para Alemania y para toda la Alianza Atlántica.

El encuentro sirvió para reforzar la idea de que la seguridad europea comienza hoy en las fronteras orientales de la OTAN, donde los tres Estados bálticos consideran que la presión rusa ya forma parte de la normalidad cotidiana. Merz describió un escenario de tensión permanente con Moscú.

Según explicó el líder de la CDU alemana, Rusia mantiene una estrategia continuada de desestabilización y guerra asimétrica mediante violaciones del espacio aéreo aliado, ciberataques, sabotajes contra infraestructuras críticas y acciones híbridas en el mar Báltico. “La amenaza no es abstracta; es muy real en el flanco oriental de la OTAN”, afirmó el canciller democristiano, que acusó al Kremlin de poner constantemente a prueba la cohesión y la capacidad de respuesta de la Alianza. El dirigente conservador recordó que las consecuencias del revisionismo ruso llevan años siendo visibles en Ucrania y defendió que los aliados deben actuar con rapidez para fortalecer su capacidad de disuasión antes de que la situación pueda deteriorarse aún más.

La pieza central de ese compromiso alemán es la brigada permanente desplegada en Lituania. Se trata del mayor despliegue militar exterior realizado por Alemania desde el final de la II Guerra Mundial, con un objetivo de 4.800 soldados estacionados de forma permanente antes de que concluya 2027.

La unidad se encuentra desplegada cerca del corredor de Suwalki, considerado uno de los puntos más sensibles del mapa estratégico europeo por conectar Polonia con los países bálticos y separar el enclave ruso de Kaliningrado de Bielorrusia. Para Merz, este despliegue simboliza que “la seguridad del Báltico es también la seguridad de Alemania”

El presidente lituano, el centroizquierdista Gitanas Nausėda, fue aún más explícito al agradecer la presencia militar alemana. “Si preguntan a cualquier ciudadano lituano qué piensa de ver soldados alemanes en nuestras calles, responderá que son más que bienvenidos. Es la mejor demostración de solidaridad y amistad entre nuestros países” afirmó.

Los países bálticos piden más inversión militar

La reunión también evidenció que las repúblicas bálticas pretenden mantener la presión sobre el resto de aliados para acelerar el incremento del gasto en defensa. El primer ministro estonio, el liberal Kristen Michal, recordó que Estonia ya destina más del 5 % de su PIB al ámbito militar y reclamó que los compromisos adquiridos por la OTAN se traduzcan rápidamente en capacidades reales.

A su juicio, la seguridad del Báltico debe entenderse como la seguridad de toda la Alianza. Los dirigentes reclamaron además un mayor desarrollo conjunto de la industria europea de defensa, más adquisiciones compartidas y una mejora de la movilidad militar en todo el continente para responder con mayor rapidez ante cualquier eventual crisis.

Uno de los anuncios más relevantes llegó desde Vilna. Nausėda confirmó que ha impulsado una reforma constitucional para eliminar las restricciones legales que impedirían a Lituania participar plenamente en el sistema de disuasión nuclear de la OTAN liderado por Estados Unidos.

El presidente lituano insistió en que no se trata de una provocación hacia Moscú, sino de eliminar obstáculos jurídicos que puedan limitar las opciones defensivas de la Alianza. Merz respaldó públicamente esa iniciativa y aseguró comprender el planteamiento de un país que vive bajo una amenaza directa.

Preparativos para la cumbre de Ankara

El presidente letón, el centroderechista Edgars Rinkēvičs, lanzó uno de los mensajes más contundentes de la jornada. Advirtió de que, si la OTAN no cumple sus propios objetivos de inversión en defensa, los países bálticos podrían acabar pagando un precio mucho más elevado en caso de una agresión rusa.

La inversión en defensa también es una forma de disuasión. Y esa disuasión es precisamente lo que necesitamos con urgencia”, señaló. La reunión de Berlín sirve como antesala política de una cumbre de la OTAN marcada por dos grandes debates: el aumento del gasto militar y el refuerzo del flanco oriental.

Merz defendió que Alemania ya ha asumido el mayor esfuerzo presupuestario de su historia reciente en materia de defensa y respondió así a las críticas del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la aportación alemana a la Alianza. “Estamos realizando el mayor esfuerzo que jamás hemos hecho para reforzar nuestra capacidad de defensa. No tenemos nada que ocultar a nadie”, aseguró el canciller.

Mientras la guerra de Ucrania continúa redefiniendo el equilibrio estratégico europeo, Berlín y las capitales bálticas llegan a Ankara con un mensaje compartido: la seguridad de Europa dependerá cada vez más de la fortaleza del flanco oriental y de la capacidad de la OTAN para responder unida a la presión constante ejercida por Rusia. @mundiario