Las conversaciones telefónicas del presidente francés son una prolongación del encuentro el miércoles de asesores diplomáticos de Rusia, Ucrania, Alemania y Francia, en París, siguiendo el Formato Normandía que apoyan París y Berlín para intentar salir del callejón sin salida conocida de la crisis ucraniana.
Por su parte, el presidente ruso, se quejó de que Occidente rechazara sus exigencias para rebajar las tensiones entre Moscú y los aliados de la OTAN en torno a Ucrania. «Las respuestas de Estados Unidos y de la OTAN no tuvieron en cuenta las preocupaciones fundamentales de Rusia», señaló el Kremlin en un comunicado.
Mientras, Jean-Yves Le Drian, ministro francés de Asuntos Exteriores, viajará «muy pronto» a Ucrania, acompañado de su homóloga alemana, Annalena Baerbock, con el fin de trabajar en el mismo proyecto de anhelada desescalada.
Horas antes que Macron discutiera con Putin sobre la crisis, Le Drian calificó la situación ucraniana de «muy grave y muy tensa», agregando: «Hay un riesgo de invasión rusa. Nosotros defendemos la desescalada. Es Rusia quien debe aclarar sus posiciones».
Desde su llegada al poder, el mes de mayo del 2017, Macron ha deseado establecer unas relaciones «privilegiadas» con Putin. En vano. Las tentativas de mediación y diálogo con el dirigente ruso han fracasado una y otra vez. Como antes habían fracasado proyectos muy semejantes de otros presidentes franceses, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande.
Macron defiende la «autonomía estratégica» de Europa, estimando que la UE debe crear su propio ‘pilar europeo’ de la seguridad y defensa común, asociado a la OTAN. El resto de los aliados europeos no siempre comparte esa visión franco europea de la seguridad común. Ante la gravedad inflamable de la crisis ucraniana, el presidente francés considera indispensable trabajar en un proyecto propio de desescalada, haciendo de intermediario entre Rusia, Ucrania, la UE y los EE.UU.


