¿QUE ES LA VIDA PARA TI?

 

EN TU SEMANA.

Mensaje  semanal del pastor  Héctor Contreras.

PARA:  EL GRAN SANTO DOMINGO . COM Y EL  GRAN. DO

Deuteronomio 30:14-15 y 19-20,

San Juan 10:10.

En su primera carta, el apóstol Pedro escribió: “Porque toda carne es como hierba, Y toda gloria del hombre como la flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Más la palabra del Señor permanece para siempre”, I-Pedro 1:24-25.  Cuando el pueblo de Israel aún cruzaba el desierto camino a la tierra que Dios les había prometido,1400 A.C., les habló sobre la vida y la muerte. La obediencia a Dios va de la mano con la vida; las bendiciones se convierten en salud, bienestar y productividad, existiendo muchos más renglones sobre nuestra vida que podríamos agregar. Sin embargo, es válido decir que, la desobediencia equivale a maldición, pobreza, enfermedad y por último, muerte. ¿Quién quiere estar enfermo, en pobreza, viviendo lleno de miseria y estrechez extrema o morir? Nadie, absolutamente nadie. Luego de alcanzar, siendo jóvenes aún, a entender lo que es la vida, vamos formando en nuestra mente lo que aspiramos ser en el futuro, por tanto, comenzamos a tener ideales de cómo   desarrollarnos para el mañana. Lo bueno y lo malo de la vida es que, ninguna persona piensa o está preparada para lo que concierne enfermedades, mucho menos  estrechez económica; que en algún momento a todos nos llega. Es por ello este título: ¿Qué es la vida para tí?

¡Dios es Bueno! Misericordioso, lleno de amor y este amor nunca termina para nosotros. La condición indispensable para mantener nuestra relación con Dios consiste, principalmente, en la obediencia y la lealtad a Él. Nuestro amor, afecto y devoción por el Señor, deben ser el verdadero fundamento de nuestras acciones.

El éxito, la victoria y la prosperidad; todo ello depende de nuestra obediencia a Dios. El verso 14 de nuestra primera lectura nos dice: Porque muy cerca de tí está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la cumplas.

 Deuteronomio 30,14.  Más adelante nos dice que ha puesto delante de nosotros la vida, el bien, la muerte y el mal. Cada persona elige su forma de vida, todos, desde que tenemos uso de razón, en nuestra mente y corazón, nos enfocamos en lo que ha de ser nuestro existir, nuestro futuro. Dios, como Creador nuestro, conoce el interior de cada persona. Es por tal razón que Él nos da la elección para decidir por nosotros mismos el camino a escoger y seguir.

El camino a escoger es Cristo. Porque muy cerca de tí está la palabra, escribió Moiséis. 1400 años después, el que es la “PALABRA, nos dice: “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida”, San Juan 5:24. ¿Por qué Jesucristo es la Palabra? Porque fue el mismo autor de este Evangelio, el de San Juan que escribió:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios, San Juan 1:1. Jesucristo, el Verbo encarnado, es la Palabra viviente, junto al Padre, además del Espíritu Santo.

Estos tres conforman la DIVINIDAD. Esta divinidad se destaca aún más, cuando la Biblia declara: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó, Génesis 1:26-27. Añadiendo luego: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente, Génesis 2:7. ALIENTO DE VIDA. Es ese aliento, ese soplo  de Dios   de donde proviene la vida, nuestra vida, amados  del Señor. Imagen, semejanza, aliento de vida, son estas cualidades, que añaden  la razón, personalidad e intelecto; además de las capacidades de relacionarnos, escuchar, ver y hablar, que nos llevan a ser llamados hijos de Dios. Sobre todo esto yo añado en letras grandes: ¡BENDITO Y ALABADO SEA EL NOMBRE DE DIOS POR SIEMPRE!. David, hablando sobre la grandeza de Dios escribió: “¡0h, Jehová, Señor nuestro, Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!” Salmo 8:1. Luego añade: Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que le visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, Y lo coronaste de gloria y de honra”, Salmo 8:3-5.

Por todo esto, es el título de este mensaje, porque el hombre o mujer de por sí, no son nada. Cuando David escribió todo esto, nos hace recordar que todos, absolutamente todos, dependemos del Dios de los cielos y de la tierra; también del mar y su plenitud. ¡Alabado y glorificado sea el nombre de Dios! Sin embargo, hay que destacar que, después de las descripciones realizadas por David en cuanto a Dios y el hombre, él, David añade: Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; Todo lo pusiste debajo de sus pies, Salmo 8:6 Nuestra habilidad y autoridad sobre la tierra, depende de la disposición de someternos, servir y obedecer a la voz de Dios, bajo cuya autoridad estamos. Muchos de nosotros hemos puesto de lado todo lo que se refiere a Dios como nuestro Creador, olvidando que sólo pertenecemos a Él.

Aún así, su misericordia nunca termina, mucho menos su inmenso amor. Tomemos la vida abundante que Dios nos ofrece por medio de Jesucristo; también tomemos la autoridad plena que Él nos ha ofrecido desde el principio, para que nuestro vivir en Dios y en este mundo, esté completamente bajo su autoridad y dominio. ¿Estás de acuerdo con ésto? Espero que así sea.

Es por este inmenso amor que Dios, en la persona de Jesucristo, su Hijo, nos declara las siguientes palabras: El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”, San Juan 10:10.

El primer paso para experimentar la total prosperidad bíblica, es creer que ése es el mayor deseo de Dios para nosotros. El segundo paso es someter nuestros propios y mayores deseos a Él. Cristo vino a la tierra en defensa de la vida. Él nos llama a que hagamos todo cuanto esté en nuestro poder por preservar y engrandecer las vidas de aquellos que están alrededor nuestro.

La vida abundante que nuestro Señor y Salvador nos ofrece, está más allá del poder del diablo y la muerte. Nuestro Dios ha abierto una nueva dimensión de vida para toda la humanidad, para que todo sea hecho nuevo, conforme a sus propósitos en gloria. ¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo! ¡Aleluya!

Buscad primeramente el reino de Dios, de esa manera, apoyándonos, tanto en las promesas de Dios, como en sus prioridades bien establecidas, así podemos confiar en que: todas estas cosas nos serán añadidas, Mateo 6:33.

 Hoy es el tiempo aceptable para que reafirmemos nuestras vidas en Dios, por aquel que se entregó por cada uno de nosotros, Jesucristo.

Que la paz de Dios sea con cada vida, ahora y siempre, en Cristo Jesús.

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