Radu sostiene a un Celta sin pólvora en Anoeta

El Celta sumó un punto ante la Real Sociedad (0-0) en Anoeta después de un partido en el que volvió a mostrar sus problemas para generar peligro. Los de Claudio Giráldez sobrevivieron a una primera parte claramente favorable al conjunto donostiarra gracias a Ionut Radu, decisivo para mantener el empate y permitir que los celestes saliesen de San Sebastián con algo positivo.

La Real comenzó con mayor claridad y encontró espacios con demasiada facilidad. El Celta trataba de salir desde atrás, pero sufría para superar la presión local y apenas conseguía instalarse en campo contrario. El primer aviso serio llegó a los 12 minutos, cuando Jon Martín cabeceó un saque de esquina y obligó a intervenir a Radu.

El guardameta rumano volvió a aparecer poco después en la acción más clara de la primera parte. Oyarzabal recibió dentro del área y se encontró con una gran parada de Radu, pero el rechace quedó franco para Kubo. Con el portero ya batido, el japonés mandó el balón fuera cuando Anoeta esperaba el 1-0.

El dominio de la Real continuó y el Celta apenas encontraba respuesta. Yangel Herrera volvió a probar a Radu desde la frontal y el portero celeste respondió otra vez. Los de Giráldez acumulaban problemas para progresar con balón y tampoco conseguían recuperar lo suficientemente arriba como para atacar a una defensa local bien organizada.

La mejor aproximación visitante antes del descanso apareció cerca del minuto 40. Tras una acción iniciada desde la izquierda, Ilaix Moriba recogió un rechace en la frontal, recortó y disparó por encima del larguero. Fue demasiado poco para un Celta que llegó al descanso con el marcador intacto gracias, principalmente, a su portero.

El escenario cambió ligeramente después del descanso. El Celta comenzó a tener más balón y consiguió jugar durante más tiempo en campo contrario, aunque sin transformar esa posesión en ocasiones. Una buena acción ofensiva terminó con Turrientes evitando dentro del área pequeña que Antañón pudiese finalizar, en una de las pocas situaciones realmente comprometidas para Remiro.

Giráldez buscó alternativas desde el banquillo con las entradas de Pablo Durán e Iago Aspas primero y de Driouech posteriormente. El Celta ganó presencia alrededor del área, pero siguió faltándole el último pase. La Real redujo su dominio respecto a la primera mitad, se ordenó sin balón y concedió muy poco.

Ni siquiera el aumento de posesión permitió a los vigueses cambiar el tono ofensivo del encuentro. La pelota circuló durante muchos minutos de un lado a otro, pero casi siempre lejos de Remiro. Javi Galán y Javi Rodríguez también entraron en el tramo final, mientras la Real intentaba aprovechar alguna recuperación para encontrar a Oyarzabal y Guedes.

El empate permite al Celta frenar la serie de dos derrotas consecutivas, aunque mantiene abierto un problema evidente en este inicio de temporada. Los celestes siguen sin ganar después de cuatro partidos y apenas han marcado un gol. Radu salvó la noche en Anoeta, pero el equipo de Giráldez continúa necesitando mucho más en ataque. @mundiario