Por el pastor Andrés Martínez
Génesis 12:2 Y «Haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición»
Una de las primeras cosas que hizo Dios con Abraham fue darle promesa de bendición, le dijo que de su descendencia formaría una gran nación. Que sería bendecido. Pero también le prometió que su nombre seria reconocido, es decir, que le haría famoso. Y al final cerro con estas palabras “que sería de bendición para otros”
Cuando Dios llamo a Abraham para que empezara el recorrido a la tierra prometida lo primero que hizo fue bendecirlo, le dijo que estas bendiciones deberían servir para bendecir a otros.
Aprendamos cómo podemos ser una bendición para alguien más:
1. Por medio de una descendencia bendecida: Uno de los propósitos principales de la existencia humana es lograr que los hijos sean hombres y mujeres de bien, útiles a la sociedad, que puedan cumplir con el propósito de su existencia, y ello solo ocurre si están caminando de la mano del Señor. Enséñales que sus vidas son bendecidas en ti, también que la clave para su buen futuro es que conozcan al Señor y su palabra. Ten la certeza de que se cumplirá la promesa de Dios para con ellos” “Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de él” Proverbios 22:6
2. Serás de Bendición a otros: Cuando ayudamos a los demás en algo de lo que ellos tienen necesidad sentimos la alegría de saber que hemos cumplido, esto pasa porque hemos sido creados para servir. Dar y ayudar a los demás produce satisfacción personal interior. Pero más aún la bendición de Dios en nuestras vidas debe servir para que otros sean también bendecidos ¿Cómo? Ayuda al prójimo en sus necesidades, dales ánimo, comparte la palabra de Dios, brinda apoyo emocional, ofrece ayuda financiera, etc.
Dejar el egoísmo y empezar a servir trae como resultado que Dios cuida de nosotros, de la salud, provisión, los hijos, de todo. Pero además hay promesa para ti “todo lo que siembres de eso mismo cosecharas” (Gálatas 6:7), de “todo lo que demos nos será dado por Dios” (Lucas 6:38). Y recuerda esto a mayor bendición de Dios sobre nosotros, mayor será la ayuda que demos a los demás.
Los que creemos en el Dios de la vida e iniciamos el día poniéndonos en sus manos, nos reconocemos como instrumentos de su bendición, somos el medio por el cual Dios bendice a nuestras familias y les da alegría en sus corazones.
La bendición que puedes estar pidiendo hoy para tu familia está en ti, tú eres el medio por el cual Dios derrama su amor a la gente que amas. No busques en este día la gracia de Dios en otra parte, te invito a dejarte tomar por el Señor y convertirte para ellos en la bendición de Dios, así como Abrahán se convirtió en bendición para su pueblo: Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros (Gn 12: 2).
El éxito de los tuyos puede venir en este día si te dejas mover por el Señor a desarrollar acciones, tomar actitudes y emprender proyectos que alegren la vida de tu familia. Me fascina leer el testimonio de Samuel, una persona que antes de su nacimiento ya se había convertido en bendición para su familia. El primer libro de Samuel nos cuenta que Ana, esposa de Elcaná, tenía una vida triste, no comía, pasaba mucho tiempo llorando con el alma llena de amargura porque no podía tener hijos.
Esta mujer oraba largos ratos al Señor pidiendo ser bendecida con un hijo, hasta que Dios tuvo presente la petición que Ana le había hecho. Samuel fue una bendición para Ana, cambió esa amargura en la que estaba sumergida por una profunda alegría, ella volvió a comer y nunca más estuvo triste. En medio de la alegría de experimentar la bendición de Dios a través de su hijo Samuel, Ana le decía a Dios: Señor, yo me alegro en ti de corazón, porque tú me das nuevas fuerzas. Mi boca se ríe de mis enemigos, porque tu salvación me ha llenado de alegría ¡Nadie es santo como tú, Señor! ¡Nadie protege como tú, Dios nuestro! ¡Nadie hay fuera de ti!
(1Sam 2,1-2).
Recuerda, tú puedes ser hoy la bendición de Dios que tu familia necesita para transformar las situaciones que le entristecen en alegría, deja que la acción de Dios se manifieste a través de ti. Una forma de ser bendición para los tuyos en este día puede ser utilizando palabras de afirmación, trata de resaltar las características positivas que tienen los otros, evita criticar lo que no están haciendo bien, estoy convencido que el mal se vence a fuerza de bien. Dios te cuide.




