En las horas previas al congreso del SPD se ha sabido que el exjefe de las juventudes y actual vicepresidente del partido, Kevin Kühnert, se convertirá en el nuevo secretario general de los socialdemócratas, que viven desde dentro de la formación una lucha temprana por el poder interno, dispuesta a manifestarse al final de esta legislatura. Kühnert se disputa la influencia con Lars Klingbeil, que también quiere convertirse en líder del partido desde la copresidencia, junto a Saskia Esken. «Si hacemos todo bien, entonces tendremos una década socialdemócrata por delante en Alemania, pero también en Europa», dijo ayer Klingbeil, «hemos ganado las elecciones federales y quiero que esto continúe. Una victoria electoral no es suficiente para mí».
Al SPD le corresponden seis ministerios del próximo Gobierno, según el acuerdo de coalición, entre los que se encuentra el de Sanidad. Aunque Scholz ofreció este departamento a sus socios, nadie lo quiso, por ser considerado un elemento de desgaste debido a los estragos de la pandemia. El más previsible nombramiento para el puesto era el del portavoz en materia sanitaria del SPD, Karls Lauterbach, que desde que apareció el coronavirus ha sido la cara del partido en todo lo referente a la pandemia, pero la prensa alemana ha filtrado que Scholz no era partidario de Lauterbach y que hay grupos presionando a favor de la expresidenta del partido, Andrea Nahles.
