¿Solo Aubameyang? Otros viejos rockeros del gol que revolucionan LaLiga

El arranque de esta temporada 2026-27 está teniendo un claro protagonista que nos frotamos los ojos al verle volar: el incombustible Pierre-Emerick Aubameyang. El flamante killer del Deportivo de La Coruña se ha metido a Riazor en el bolsillo a base de sudor, carisma y, sobre todo, unos goles decisivos que tienen al equipo de Antonio Hidalgo instalado por todo lo alto en los puestos nobles de LaLiga.

Lo del gabonés es un renacimiento en toda regla y con denominación de origen. Después de su periplo dorado por tierras árabes y su posterior paso por el Marsella, el bueno de Pierre parecía más bien con un pie en la tumbona de la retirada dorada, saboreando una vida tranquila lejos de la trituradora de la élite; sin embargo, en un movimiento digno de película de sobremesa, aceptó el romántico reto de devolver a un histórico Dépor a la gloria de Primera.

A sus flamantes 37 primaveras, el africano ha respondido a la llamada de Riazor de la única manera que entiende: a golpe de zarpazo y con sus míticas piruetas mortales para celebrar cada tanto. Lejos de venir a pasar las vacaciones a Galicia, el delantero se ha convertido en el faro indiscutible de un conjunto blanquiazul que pisa con descaro plazas de Europa League, demostrando que el DNI es solo un número cuando hay calidad en las botas.

Las cifras asustan casi tanto como su estado de forma físico: cuatro goles en otros tantos partidos disputados, un promedio demoledor que lo sitúa de inmediato en la pelea de perros por el pichichi. Ahí es nada, viendo las caras de tú a tú y sin complejos frente a pesos pesados de la talla de Raphinha, Kylian Mbappé o el sorprendente Sergio Camello, que se ha colado en la fiesta como invitado inesperado.

Mientras los escépticos aún se preguntan cómo ha podido obrar semejante milagro futbolístico, Auba sigue a lo suyo: marcando, corriendo y riéndose de los años mientras catapulta al Dépor a una dimensión idílica. Si alguien pensaba que su etapa en la élite era historia pasada, el africano se ha encargado de recordarnos que los viejos rockeros, además de nunca morir, todavía saben dar los mejores conciertos.

Los casos de Mariano Díaz y Anto Budimir

Ciertamente, si Aubameyang se ha convertido en la gran sensación otoñal de LaLiga, otro viejo rockero del área ha decidido sumarse a la fiesta del renacimiento con un instinto goleador que muchos daban por total y absolutamente extinguido.

Hablamos de Mariano, sí, el mismo que transitaba por los campos de Primera con más pena que gloria, pareciendo más cerca de colgar las botas que de volver a reventar las mallas tras un calvario de años amargos que pusieron a prueba la paciencia de Chamartín, Nervión y, milagrosamente, un Alavés donde ha pasado de la absoluta nada al todo en apenas seis meses.

El internacional dominicano se encargó de estampar su firma en la contundente exhibición por 5-2 frente a Osasuna en Mendizorroza, aprovechando un caramelo servido por Antonio Sivera para sacar a relucir su artillería con un derechazo inapelable que lo catapulta directo hasta su tercer tanto del curso, colocándose a una sola diana del mismísimo Auba.

Sin embargo, en medio del naufragio rojillo de aquella manita encajada en Vitoria, el único que decidió no rendirse jamás fue el incombustible Ante Budimir, un delantero de hormigón armado que tuvo su habitual cita con la portería contraria para firmar su cuarta diana en otros tantos partidos.

Porque mientras unos resucitan de entre los muertos a base de milagros estivales, el titán croata sigue sumando números de leyenda con la friolera de 94 goles en 223 duelos oficiales, demostrando que en esta Liga de viejos rockeros indomables, el verdadero seguro de vida sigue siendo el viejo y fiel fusil del gol de toda la vida. @mundiario