Topuria desafía a la UFC: «La pelea más grande es Ilia contra cualquiera»

Ilia Topuria no parece dispuesto a que una derrota cambie el lugar que considera que ocupa en la UFC. Después de caer ante Justin Gaethje en el evento de la Casa Blanca, el excampeón ha reaparecido con un discurso que combina ambición deportiva, seguridad personal y una reivindicación de su enorme valor comercial. Para él, el combate más atractivo que puede organizar ahora mismo la compañía no depende de quién esté enfrente: basta con que aparezca su nombre en el cartel.

La declaración tiene una dimensión que va más allá de la provocación habitual en las artes marciales mixtas. Topuria sostiene que cualquier enfrentamiento protagonizado por él se convierte automáticamente en una de las grandes citas de la organización. Su argumento es que los aspirantes no solo encuentran en una pelea contra él una oportunidad de alcanzar un título o consolidar su prestigio, sino también la posibilidad de conseguir una exposición y unos ingresos difíciles de igualar.

«Todos quieren pelear conmigo, porque es donde más van a ganar, tanto económicamente como a nivel de reconocimiento», aseguró en una entrevista con ABC. El mensaje refleja la confianza de un deportista que entiende que su influencia no se mide exclusivamente por los resultados dentro del octágono. Su capacidad para atraer atención, generar expectación y convertir cada posible enfrentamiento en un acontecimiento forma parte de su identidad como figura de la UFC.

Sin embargo, Topuria no esconde cuál sería su elección si dependiera exclusivamente de él. La revancha contra Gaethje ocupa el primer lugar de sus preferencias, especialmente por la manera en la que terminó su último enfrentamiento. El hispanogeorgiano considera que existe una historia deportiva pendiente y que una segunda oportunidad le permitiría responder a una derrota que todavía pesa en su trayectoria. No obstante, también dejó claro que no pretende forzar una decisión de la promotora.

Su discurso contiene, por tanto, dos mensajes que conviven sin contradicción: quiere ajustar cuentas con Gaethje, pero también está convencido de que cualquier rival que acepte enfrentarse a él protagonizará un combate de enorme repercusión. «La pelea más grande que se puede hacer ahora mismo en la UFC es Ilia contra cualquiera», afirmó. Una frase que resume su estrategia de posicionamiento en un momento en el que necesita recuperar terreno después del revés deportivo.

La revancha con Gaethje y el pulso con Tsarukyan

El regreso, sin embargo, todavía tendrá que esperar. Topuria confirmó que a partir de enero podrá volver a realizar sesiones de sparring con contacto, después de las lesiones sufridas: una doble fractura orbital, una fractura de nariz y otra en el pie. Su posible vuelta se sitúa en el segundo trimestre de 2027, aunque dependerá de la evolución física y de las sensaciones que tenga durante la preparación. La prioridad inmediata es recuperar las condiciones necesarias para competir sin asumir riesgos innecesarios.

Mientras tanto, el futuro de la división abre distintas posibilidades. Paddy Pimblett aparece como uno de los nombres que más interés despierta por la rivalidad y el atractivo mediático que podría generar el enfrentamiento. Arman Tsarukyan también está en la conversación, especialmente después de que el armenio asegurase que la UFC le había prometido una oportunidad por el título en su siguiente combate. Topuria, sin embargo, no parece dar por hecha esa posibilidad.

El hispanogeorgiano cuestionó que Tsarukyan tenga garantizada una pelea por el campeonato y dejó claro que estaría dispuesto a medirse con él si no prosperan las opciones de Gaethje o Pimblett. «Si no es Justin ni Paddy, tiene que ser él», explicó. Sus palabras mantienen abierta una rivalidad que podría convertirse en uno de los grandes enfrentamientos de la categoría, aunque la decisión final dependerá de los intereses deportivos y comerciales de la organización.

Topuria también aprovechó para cuestionar las virtudes de Tsarukyan. Reconoció su capacidad en la lucha, pero considera que su confianza depende demasiado de conseguir derribos y controlar a sus adversarios en el suelo. Según su lectura, cuando un rival consigue neutralizar esa herramienta, el armenio puede perder seguridad y entrar en dificultades. Es una valoración interesada, propia de la construcción de un posible combate, pero también una declaración de intenciones sobre cómo afrontaría ese desafío.

El excampeón recordó además sus propios antecedentes en la lucha grecorromana para rechazar la idea de que pueda encontrarse en desventaja en el combate cuerpo a cuerpo. Topuria reivindicó su formación desde la infancia y su experiencia competitiva en esta disciplina. Su argumento es que su repertorio no se limita al boxeo ni a la capacidad de finalizar peleas de pie: también considera que posee una base de lucha que le permitiría responder a uno de los principales recursos de Tsarukyan.

La conversación con la UFC, que Topuria prevé mantener en las próximas semanas, será determinante para aclarar el escenario. La compañía deberá valorar el momento físico del luchador, el interés de los posibles rivales y la dimensión de cada enfrentamiento. La derrota ante Gaethje ha modificado su situación deportiva, pero no ha reducido su ambición ni su voluntad de seguir ocupando el centro de la escena. Topuria quiere recuperar el protagonismo con una victoria y, sobre todo, demostrar que su nombre continúa siendo uno de los principales motores comerciales de la UFC.

En ese equilibrio entre la confianza y la necesidad de reivindicarse se encuentra ahora el siguiente capítulo de su carrera. La revancha contra Gaethje sería la respuesta más directa a su última derrota; un combate con Pimblett o Tsarukyan abriría nuevas rivalidades y caminos deportivos. Pero Topuria ha querido dejar una idea por encima de todas: no está dispuesto a aceptar que una caída lo convierta en una estrella menos atractiva. Para él, el mayor espectáculo sigue empezando cuando aparece su nombre. @mundiario