Donald Trump ha dado un nuevo paso en su enfrentamiento con Irán al difundir una imagen en su red social en la que el estrecho de Ormuz aparece señalado como “nuevo territorio estadounidense”. El mensaje, acompañado de símbolos patrióticos, vuelve a poner sobre la mesa una de las amenazas más controvertidas del presidente norteamericano: asumir el control de una de las principales rutas marítimas del planeta.
La publicación llega después de que Trump ya hubiera asegurado que Estados Unidos pretende controlar el estrecho tras derrotar militarmente a Irán. El mandatario sostiene que Washington dispone de capacidad suficiente para bloquear el tráfico marítimo y decidir qué barcos pueden atravesar esta vía estratégica.
La afirmación supone una nueva escalada verbal en un conflicto que lleva meses tensionando Oriente Próximo y que amenaza con tener consecuencias mucho más allá de la región.
Ormuz, en el centro del enfrentamiento
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y constituye una de las rutas fundamentales para el transporte internacional de petróleo y gas. Su posición convierte cualquier alteración del tráfico marítimo en un problema con potencial para afectar a los mercados energéticos y a la economía mundial.
Irán considera que mantiene capacidad para controlar el paso y ha dejado claro que no tiene intención de reabrirlo mientras Estados Unidos no cumpla las condiciones planteadas por Teherán. Entre ellas figuran el levantamiento del bloqueo sobre los puertos iraníes, el fin de las sanciones petroleras, la liberación de activos congelados y el cese de las operaciones militares estadounidenses.
De esta manera, Ormuz se ha convertido en una de las principales cartas de presión de Irán frente a Washington.
La nueva amenaza de Trump coincide además con el fracaso de los contactos diplomáticos entre ambos países. El memorando firmado el pasado 17 de junio establecía un periodo de 60 días para avanzar hacia un acuerdo que pusiera fin al conflicto.
Ese plazo ha expirado sin un acuerdo definitivo y con las posiciones de Estados Unidos e Irán cada vez más alejadas. Washington insiste en mantener la presión económica y militar, mientras Teherán reclama el levantamiento de las medidas estadounidenses como condición previa para cualquier avance.
Una declaración con enormes implicaciones
La idea de convertir Ormuz en territorio estadounidense no es una simple cuestión geográfica. El estrecho se encuentra entre Irán y Omán, y su régimen jurídico está vinculado a las aguas territoriales de ambos países. Por ello, una eventual apropiación unilateral por parte de Estados Unidos supondría un desafío directo al actual equilibrio internacional.
Trump, sin embargo, presenta su posición desde una perspectiva de control estratégico. El presidente estadounidense ha defendido que Washington ya ejerce un dominio efectivo sobre la zona mediante el bloqueo naval y que pretende utilizar esa posición para impedir que Irán pueda seguir empleando el estrecho como herramienta de presión.
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— The White House (@WhiteHouse) August 18, 2026
La imagen publicada por Trump llega, por tanto, en uno de los momentos más delicados de la crisis. El presidente estadounidense mantiene su discurso de victoria sobre Irán, mientras Teherán insiste en que seguirá utilizando el cierre de Ormuz como instrumento de presión hasta conseguir concesiones de Washington.
El resultado es un pulso cada vez más peligroso alrededor de una vía marítima esencial para la economía mundial. La declaración de Trump no implica por sí sola un cambio jurídico sobre el territorio, pero sí representa un nuevo endurecimiento de su posición y una señal de que Estados Unidos no parece dispuesto a renunciar al control que pretende ejercer sobre la zona.
Con las negociaciones estancadas y el estrecho todavía cerrado, Ormuz se ha convertido en el principal escenario de la disputa entre Trump e Irán, con consecuencias que pueden terminar afectando tanto a la estabilidad de Oriente Próximo como al precio de la energía en todo el mundo. @mundiario
