La magnitud del terremoto empieza a traducirse en cifras. Colombia afronta una factura preliminar cercana a los 30 billones de pesos por los daños físicos provocados por el seísmo, una estimación que todavía puede aumentar a medida que los equipos técnicos completen la evaluación sobre el terreno. El presidente Abelardo de la Espriella ha respondido al desafío con el anuncio de un ‘Plan Milagro’ de reconstrucción, concebido como una operación nacional que trascienda al Gobierno y reúna a empresas, entidades financieras, aseguradoras y administraciones locales.
La primera fotografía económica de la catástrofe sitúa en aproximadamente 24,5 billones de pesos los daños en edificios y en otros 5,5 billones las pérdidas asociadas a infraestructuras. El cálculo incluye los departamentos del Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas y tiene carácter provisional.
La cifra ofrece una primera dimensión de la tarea que queda por delante. No se trata únicamente de reparar viviendas. Carreteras, puentes, centros sanitarios, colegios y otras infraestructuras críticas también han resultado afectados, comprometiendo la recuperación de numerosas comunidades.
Los casi 30 billones corresponden a una primera estimación de pérdidas físicas directas. El coste definitivo de la reconstrucción puede ser mayor cuando concluya el inventario de daños y se incorporen otras necesidades derivadas de la emergencia. De la Espriella ha encargado al ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, la elaboración del Plan Milagro, con el propósito de convertir la respuesta de emergencia en una estrategia de reconstrucción a medio y largo plazo.
El presidente quiere sentar en la misma mesa al Gobierno nacional, constructores, entidades financieras, compañías aseguradoras, gobernadores y alcaldes. La idea es que la reconstrucción no dependa exclusivamente del presupuesto público, sino que movilice también capital privado y capacidad empresarial. En su alocución, el mandatario pidió a las empresas constructoras que se impliquen directamente en los proyectos de vivienda y planteó que puedan aportar parte de sus beneficios. También reclamó al sector financiero una reducción de los tipos de interés para facilitar que las familias afectadas puedan reconstruir sus viviendas o acceder a un nuevo hogar.
El mensaje político que acompañó el anuncio fue deliberadamente transversal. De la Espriella pidió a alcaldes y gobernadores que se incorporen al plan con independencia de sus posiciones políticas. “Aquí no hay colores políticos. Aquí no hay ideología”, defendió el presidente al presentar la reconstrucción como una tarea nacional. Buena parte de las zonas afectadas depende de la coordinación entre diferentes niveles de la Administración. La reconstrucción de una vivienda puede resultar inútil si la carretera que comunica la localidad continúa destruida o si los servicios sanitarios y educativos no han recuperado su capacidad.
Durante su primera alocución, el presidente Abelardo De La Espriella dedicó un minuto de silencio por las 289 víctimas mortales del terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al país hace una semana, el 10 de agosto. #VocesySonidos pic.twitter.com/SK520zwYVX
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450 municipios afectados en 15 departamentos
El último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) refleja una emergencia de enorme extensión territorial. 450 municipios de 15 departamentos han resultado afectados, aproximadamente una tercera parte del país. El recuento provisional deja 289 fallecidos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. Más de 120.328 familias figuran ya como damnificadas o afectadas por el terremoto.
La destrucción de viviendas ofrece otra dimensión de la catástrofe: 26.945 casas han quedado destruidas y más de 127.557 presentan daños. A ello se suman afectaciones en 285 centros sanitarios y más de 2.838 establecimientos educativos, además de carreteras, puentes y otras infraestructuras básicas. Son datos todavía abiertos. Las autoridades mantienen desplegados equipos técnicos para comprobar sobre el terreno la magnitud de los daños y evitar que las primeras estimaciones queden distorsionadas por la dificultad de acceder a determinadas zonas.
La tragedia humana se concentra especialmente en el Valle del Cauca y Risaralda, los departamentos más golpeados. El Valle registra 163 fallecidos, 2.672 heridos y 80 desaparecidos, mientras que Risaralda contabiliza 104 muertos, 565 heridos y 61 desaparecidos. El caso del Chocó presenta una particularidad. Aunque su volumen absoluto de pérdidas no sea el mayor, el Gobierno considera que es el territorio proporcionalmente más afectado entre los evaluados. De ahí que De la Espriella haya convertido su reconstrucción en una de las prioridades del nuevo plan. “Es hora de reconstruir al Chocó y de hacerlo bien entre todos”, ha señalado el presidente, dijo.
El presidente Abelardo de la Espriella explicó en alocución cómo será el ‘Plan milagro de reconstrucción’ tras el terremoto del pasado 10 de agosto. Hizo llamado a distintos sectores para cooperar y sumar esfuerzos, detalló los recursos que se han gestionado, envió un mensaje a… pic.twitter.com/r6huLViuLw
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La emergencia, sin embargo, no ha terminado. Mientras se prepara la estrategia de recuperación, continúan las operaciones de búsqueda y rescate allí donde todavía existe alguna posibilidad de localizar supervivientes. Colombia cuenta con 138 rescatistas extranjeros incorporados a las labores de emergencia: 24 estadounidenses, 32 ecuatorianos y 82 israelíes trabajan junto a los equipos nacionales.
La sala de crisis nacional permanece activa las 24 horas y los ministerios y organismos integrados en el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo mantienen efectivos sobre el terreno. El siguiente problema será logístico. Las autoridades advierten de que hacer llegar alimentos, agua, medicamentos y otros suministros a las capitales departamentales es solo la primera etapa. El verdadero desafío consiste en alcanzar municipios, corregimientos y veredas donde las carreteras y las comunicaciones han quedado dañadas.
‘Colombia, un solo corazón’
A la respuesta institucional se ha sumado una movilización ciudadana y empresarial. La primera dama, Ana Lucía Pineda, dirige la campaña ‘Colombia, un solo corazón’, que ha permitido reunir y trasladar cientos de toneladas de alimentos, agua, medicamentos, ropa, productos de higiene y otros materiales. Bomberos, médicos, enfermeros, policías, militares, empresarios, voluntarios y ciudadanos participan en las tareas de asistencia.
Pero el gran reto empieza ahora. La emergencia puede medirse en días; la reconstrucción se medirá en años. Y los casi 30 billones de pesos calculados inicialmente por el Gobierno convierten al terremoto en uno de los mayores desafíos económicos y territoriales que afronta la Administración de De la Espriella. El ‘Plan Milagro’ pretende ser la respuesta a esa segunda fase: pasar de salvar vidas y atender necesidades urgentes a reconstruir viviendas, recuperar infraestructuras y devolver actividad económica a cientos de municipios.
La dimensión de la factura obliga, además, a que el plan vaya más allá de un programa de ayudas públicas. Si la estimación inicial de 30 billones termina confirmándose o incluso aumentando, la reconstrucción exigirá una combinación de recursos estatales, financiación privada, aseguramiento y cooperación entre administraciones. @mundiario
