Trump pone en duda la victoria de Lula y denuncia un supuesto amaño electoral

Donald Trump ha tardado menos de un día en cuestionar el resultado de las elecciones presidenciales de Brasil. Después de que Luiz Inácio Lula da Silva se impusiera al ultraconservador Flávio Bolsonaro, el presidente estadounidense ha puesto en duda la limpieza de los comicios y ha afirmado que le parecieron «otra elección amañada». Sin embargo, no ha presentado pruebas que respalden sus acusaciones.

Las declaraciones del republicano contrastan con su insistencia en que se mantuvo al margen de la campaña. Aunque evitó anunciar formalmente su apoyo al candidato de la derecha brasileña, Trump había recibido a Bolsonaro en la Casa Blanca y su Administración había aplicado medidas de presión contra el Gobierno de Lula, entre ellas aranceles del 50% a buena parte de las importaciones brasileñas.

La derrota de Bolsonaro supone un revés para la estrategia estadounidense de estrechar lazos con los gobiernos conservadores de América Latina. Brasil seguirá encabezado por un dirigente de izquierdas en un momento en el que Washington intenta ampliar su influencia política, económica y diplomática en la región. 

«Parecía otra elección amañada, francamente», declaró Trump ante los periodistas. El mandatario insistió en que no se había decantado por ninguno de los aspirantes, pero describió el proceso electoral como una experiencia negativa para la imagen internacional de Brasil.

«Las elecciones tienen que ser indiscutibles», añadió, antes de calificar los comicios de corruptos y asegurar que habían dejado una impresión muy mala.

Las palabras del presidente estadounidense alimentan las dudas que el entorno de Bolsonaro ha expresado sobre el resultado electoral. Sin embargo, en sus declaraciones Trump no aportó evidencias concretas que demostraran irregularidades capaces de alterar el desenlace de la votación.

El resultado oficial dio la victoria a Lula con aproximadamente el 51,8% de los votos válidos, frente al 48,2% obtenido por Flávio Bolsonaro. La diferencia entre ambos fue de unos 4,4 millones de sufragios.

La supuesta neutralidad de Trump choca con sus movimientos anteriores

El presidente estadounidense ha repetido que no respaldó a ningún candidato durante la campaña. Sin embargo, su relación con la familia Bolsonaro y las decisiones de su Administración dibujan un escenario más complejo.

El pasado mayo, Trump recibió a Flávio Bolsonaro en el Despacho Oval, un gesto poco habitual hacia un aspirante extranjero que todavía no ocupaba la presidencia de su país. La reunión se produjo después de otro encuentro entre el mandatario estadounidense y Lula.

A esa aproximación se sumaron las medidas comerciales adoptadas por Washington contra Brasil. Estados Unidos impuso aranceles del 50% a la mayoría de las importaciones brasileñas y presionó al Gobierno de Lula en relación con Jair Bolsonaro, padre del candidato derrotado, condenado por su participación en un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022.

El resultado también refuerza el debate sobre los límites de la intervención extranjera en los procesos democráticos. Mientras Lula ha denunciado en distintos foros internacionales la injerencia externa en las elecciones, Trump sostiene que se mantuvo neutral, pese a las medidas adoptadas por su Gobierno antes de la votación.

La cuestión ahora es si las acusaciones del presidente estadounidense se quedarán en una reacción política a la derrota de su aliado o si se traducirán en nuevas medidas de presión contra Brasil. Por el momento, sus declaraciones han sembrado dudas sobre el resultado sin aportar pruebas que las sustenten. @mundiario