La relación entre EE UU e Israel afronta una nueva etapa tras el impasse de la guerra con Irán, las negociaciones abiertas con el régimen de los ayatolás y el rediseño del equilibrio estratégico en Oriente Próximo. En ese contexto, el presidente Donald Trump ha confirmado que mantendrá un encuentro con el primer ministro Benjamín Netanyahu en la Casa Blanca, una cita que servirá para reforzar la coordinación entre ambos gobiernos en uno de los momentos más delicados de la región, y después de que el vínculo entre ambos se pusiera a prueba por las profundas diferencias en el conflicto.
La reunión, solicitada por el propio dirigente israelí según explicó Trump, podría celebrarse inmediatamente después de la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) prevista para los próximos días en Ankara, Turquía, aunque las agendas de ambos mandatarios aún condicionan la fecha definitiva.
En una breve conversación telefónica con Axios, Trump dejó una de las declaraciones más reveladoras sobre su relación con Netanyahu. “Nos llevamos muy bien. Sabe quién es el jefe”, afirmó el presidente estadounidense, dejando claro que, pese a la estrecha alianza entre ambos países, considera que Washington mantiene el liderazgo absoluto en la estrategia regional.
La frase refleja también el cambio de tono respecto a la relación mantenida durante las últimas etapas políticas, en las que, a través de este mismo medio, el presidente estadounidense mandó duros recados al afirmar que el primer ministro había “perdido el juicio” por mantenerse al margen de las negociaciones de paz con Teherán y por intentar torpedear los contactos, al insistir en sus ataques contra la milicia islamista chií Hezbolá en el Líbano, una línea roja que los iraníes condicionaron a la mesa de diálogo con Pakistán y Qatar como mediadores.
El encuentro será el primero desde febrero, cuando Netanyahu acudió a Washington para presentar a Trump los planes de la operación militar conjunta, la Operación Furia Épica o Rugido del León, que posteriormente desembocó en la ofensiva contra Irán con la intención de desplazar al régimen de los ayatolás.
Una reunión marcada por Irán
El conflicto con la República Islámica será el eje central de la reunión. Trump aseguró que Teherán se encuentra ahora en una posición mucho más débil y sostuvo que las autoridades iraníes “están suplicando llegar a un acuerdo” tras los ataques coordinados por Estados Unidos e Israel. El mandatario estadounidense explicó que las negociaciones permanecen temporalmente en pausa debido a los actos funerarios organizados tras la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, fallecido durante los bombardeos del pasado febrero.
Trump llegó incluso a describir cómo interpreta la situación interna del régimen iraní. “Están todos allí. Un disparo y acabaría con todos, pero no vamos a hacerlo porque entonces no tendríamos a nadie con quien negociar”, afirmó. El presidente también reconoció su sorpresa por las imágenes del funeral. “Pensaba que la gente odiaba a Jamenei. Quizá fueran lágrimas falsas”, comentó.
Washington busca mantener el control de la negociación
La reunión llega en un momento especialmente delicado para la diplomacia estadounidense. Tras semanas de conversaciones, Washington y Teherán alcanzaron un memorando para prolongar el alto el fuego, reabrir el estrecho de Ormuz y abrir un periodo de negociaciones sobre el futuro del programa nuclear iraní.
Israel no participa directamente en esas conversaciones, circunstancia que ha generado preocupación en el Gobierno de Netanyahu, temeroso de que un eventual acuerdo limite la capacidad de presión sobre Irán sin ofrecer suficientes garantías de seguridad. Precisamente esa inquietud convierte el encuentro en la Casa Blanca en una cita clave para coordinar posiciones antes de que las conversaciones diplomáticas entren en una fase decisiva.
Mientras Trump confirmaba la reunión, la oficina del primer ministro israelí difundía un mensaje institucional con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense. En un vídeo publicado en la red social X, Netanyahu felicitó al pueblo estadounidense y definió la relación bilateral como un vínculo histórico basado en la defensa compartida de la libertad.
“Estados Unidos ha sido la mayor fuerza por la libertad que ha conocido el mundo moderno. Israel se enorgullece de estar a su lado”, afirmó. El dirigente israelí sostuvo además que ambos países afrontan amenazas comunes y denunció que sus enemigos comparten el mismo discurso contra las democracias occidentales. “Cuando Estados Unidos e Israel están juntos, la libertad es más fuerte”, aseguró.
Oriente Próximo, principal prioridad
La próxima reunión entre Trump y Netanyahu servirá para abordar un escenario regional que continúa marcado por la incertidumbre. Aunque la ofensiva militar contra Irán ha quedado suspendida tras el alto el fuego, la tensión sigue latente y las negociaciones sobre el programa nuclear iraní mantienen abiertas importantes incógnitas.
Para Washington, el objetivo pasa por evitar una nueva escalada militar sin renunciar a contener las capacidades estratégicas de Teherán. En cambio, Tel Aviv sostiene que la prioridad continúa siendo impedir que cualquier acuerdo permita a Irán recuperar margen político o militar.
La cita en la Casa Blanca buscará precisamente armonizar ambas estrategias y consolidar una alianza que ambos dirigentes consideran decisiva para el futuro equilibrio de Oriente Próximo. @mundiario

