Amazon destruye libros raros tras escanearlos para entrenar su IA, según un AirTag oculto en un lote de segunda mano.
Claves de la operación
- Un AirTag siguió el rastro hasta una nave de Amazon. El dispositivo viajó dentro de un libro raro y terminó en un centro de entrenamiento de IA en Las Vegas.
- Los equipos desencuadernan y escanean ejemplares. La investigación de 404 Media identifica un área dedicada a arrancar lomos y digitalizar páginas.
- Amazon no aclara el destino del escaneo. La compañía declinó comentar los hallazgos y solo remitió una declaración genérica que no menciona la IA.
El viaje del AirTag hasta la nave VGT3
La investigación parte de una sospecha extendida en el gremio de libreros. Durante meses, vendedores de libros usados señalaban que grandes lotes de ejemplares raros o descatalogados se compraban de forma masiva y desaparecían del mercado. La mayoría de los libreros consultados coincide en que, tras el escaneo, los ejemplares se destruían.
Un librero accedió a esconder un AirTag en uno de los libros de un pedido al por mayor. El rastreador recorrió un trayecto que terminó en un centro de Amazon en Las Vegas. Allí, según la documentación obtenida por 404 Media y recogida por Ars Technica, opera un equipo centrado en arrancar las cubiertas y escanear páginas.
El detalle más simbólico es el logotipo de la nave VGT3: un Tyrannosaurus rex a punto de devorar un libro. La imagen, documentada por 404 Media, choca con la sensibilidad creciente del sector editorial hacia la destrucción de ejemplares para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Amazon no ha entrado al fondo del asunto. La compañía declinó comentar los hallazgos de 404 Media y ofreció a Ars Technica la misma declaración que ya había enviado a ese medio; un texto que no menciona el entrenamiento de IA ni aclara el destino final de los libros.
El escaneo de libros usados no es una simple cuestión logística: es un frente emergente en la batalla por la propiedad intelectual de la IA.
Derecho de autor, libros descatalogados y el agujero legal del escaneo masivo
La polémica no es ajena al debate judicial y regulatorio. Editoriales, autores y sociedades de gestión llevan tiempo litigando contra los gigantes tecnológicos por el uso de obras protegidas en el entrenamiento de modelos. El caso de Amazon añade un elemento incómodo: no se trata solo de copiar digitalmente, sino de destruir los soportes físicos adquiridos.
En la Unión Europea, la directiva sobre derechos de autor en el mercado único digital estableció excepciones para la minería de textos y datos, pero su aplicación al entrenamiento comercial de modelos de IA sigue sin estar cerrada. Amazon actúa, además, en un mercado donde la venta de libros usados mueve volúmenes relevantes y donde la destrucción de ejemplares escasos puede alterar el equilibrio entre oferta y demanda.
En España, el sector del libro de segunda mano representa una porción menor del negocio editorial, pero no es ajeno al impacto de Amazon. La plataforma ha ido ampliando su peso en la venta de libros, tanto nuevos como usados. Observamos en esta redacción que el daño reputacional de una práctica de este tipo puede superar al ahorro logístico que supone escanear en lugar de licenciar contenidos.
Amazon ante el coste reputacional de su maquinaria de IA
Amazon juega una partida estratégica: sin capacidad de entrenar modelos con volúmenes ingentes de texto, su división de IA quedaría rezagada frente a OpenAI, Google o Anthropic. La empresa ha apostado por una infraestructura propia y por la vía interna para no depender de terceros. El escaneo de libros usados encaja en ese patrón, aunque a un precio reputacional que difícilmente encaja en una cuenta de resultados.
El antecedente no es menor. Amazon ya ha enfrentado críticas por sus prácticas con vendedores externos y por el control de la logística en su mercado online. La revelación del AirTag llega en un momento en que la confianza de los creadores y del regulador es un activo. Si la práctica se reproduce a gran escala, las editoriales podrían endurecer sus condiciones de venta a la empresa o presionar para que se audite la cadena de suministro del libro usado.
El caso no resuelve cuántos libros raros pueden quedar fuera de circulación antes de que el coste reputacional se convierta en coste regulatorio. No hay respuesta cerrada. Seguiremos de cerca la evolución, sobre todo si el asunto escala a los tribunales o a la Comisión Europea.
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