Agha vive con la angustia de recibir una llamada desde Afganistán anunciándole la muerte de alguno de sus hermanos. Sabe, según cuenta a este diario, que por haber sido él mismo intérprete y asesor cultural del Ejército estadounidense hace una década, sus cuatro hermanos y hermanas están en la mirilla de los talibanes en Kandahar. «Ya han ido los talibanes por allí, preguntando quién trabajó con la coalición, con los gobiernos extranjeros, y ya tienen una lista de gente a la que pueden matar cuando quieran, porque ahora tienen el poder, y ya los han amenazado varias veces», dice Agha, que pide que se use solo el apodo que le dieron los soldados norteamericanos con los que trabajó codo con… Ver Más

